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¿ES POSIBLE LA CONTINUIDAD PEDAGÓGICA EN TIEMPOS DE CUARENTENA?

¿ES POSIBLE LA CONTINUIDAD PEDAGÓGICA EN TIEMPOS DE CUARENTENA?

Gran parte de los establecimientos educativos arrancaron las clases por medio de plataformas virtuales, cargando materiales tales como videos, trabajos prácticos, guía de preguntas, apuntes en pdf, en fin, lo que permita cada plataforma (no todas son iguales ni funcionan de la misma manera) y apelando a la creatividad de cada maestre/docente. Cada estudiante podrá ingresar y empezar a cursar de esta manera, para justamente sostener la «continuidad pedagógica» y así no «perder el ciclo lectivo».

Esto en la teoría. Pero en la práctica no es tan sencillo seguir con el calendario académico. Estamos atravesando una situación nada habitual, un contexto nuevo y diferente para muchos de nosotres y vamos improvisando cómo y qué hacer, cómo vivir cada día que pasa. Cuando hablamos de sostener la continuidad pedagógica se trata de sostener la relación entre docente-alumno-aula, ¿en un contexto de aislamiento social obligatorio se puede sostener?

Nosotres creemos que no, por múltiples cuestiones: En principio, no todes cuentan con instrumentos tecnológicos como una computadora, wifi, impresoras, etc. Ni el pleno manejo de los programas que trae una computadora o de dicha plataforma. Segundo, las prioridades cambian de acuerdo al contexto socioeconómico particular de cada une y sus respectivas familias. Difícilmente les estudiantes y familias obreras puedan cumplir eficazmente la cursada durante  la cuarentena obligatoria, esto ya es un hecho.

Hoy son muchos les que no tienen la prioridad de poder seguir con la cursada, no por falta de voluntad sino que materialmente no lo pueden hacer, porque primero deben garantizar lo más básico, el plato de comida en sus mesas. Muchas compañeras y compañeros tienen hijes a cargo, les cuales también se les debe ayudar en sus tareas escolares, y todo lo que conlleva un hogar, una familia, las horas que se le dedican a las tareas domésticas y de cuidados (mayormente recaen en las mujeres de las familias).

¿Todas estas cuestiones permiten la concentración necesaria para incorporar los conocimientos? ¿Tenemos esas cuatro horas libres en nuestros hogares para poder intentar comprender la lectura o intentar ver un video que envió la cátedra, mientras se te corta WiFi o peor aún, se te acaban los datos móviles del celular? Ni hablar de las materias troncales donde las prácticas se dan en campo y que por supuesto es imposible llevarlas a cabo. O aquellas cátedras que le exigen tomar asistencia de manera virtual. La dificultad para leer largos textos por el celular o computadora, aquellos que son ingresantes y están cursando sus primeras materias de esta manera, entre ellos miles de adultos que se desafían a poder seguir una carrera luego de años sin dedicarle tiempo y cabeza al estudio.

Muches dicen «estamos en siglo XXI, tenemos que llevarnos bien con la tecnología» pero… la discusión va más allá y no solo si te llevas bien o no con la tecnología, se trata de ser conscientes que no todes tienen la misma realidad y posibilidades, se trata de pensar que de la puerta de tu casa para afuera hay miles y miles que la están pasando muy mal. Hoy no estamos renegando con la carga del boleto estudiantil (porque no siempre realizan las cargas ni cumplen las fechas),hoy estamos tratando de sobrevivir ante esta crisis sanitaria/socioeconómica. Hoy es tiempo de pensar qué tipo de educación queremos recibir y qué mundo queremos tener.

Antes de la cuarentena…

¿Qué pasaba antes de la cuarentena?

Algunas de las dificultades ya mencionadas arriba estaban vigentes antes de la cuarentena.  Podemos agregar cómo eran nuestras clases en la universidad o profesorado, aulas superpobladas, algunas de ellas sin calefacción, en verano se hace muy dificultoso cursar por la falta de ventiladores, comedores estudiantiles con alimentos y comidas sumamente caras, muchos de ellos están en manos de empresas privadas; fotocopias y apuntes carísimos (aunque las compres dentro del establecimiento, que se supone que debería ser lo más económico posible para el bolsillo del estudiante), cada vez exigen más requisitos para las solicitudes de distintas becas que brinda la universidad y esperar que «analicen» tu situación, ingresos o no, etc. Algo así como ver el grado de pobreza en que se encuentra un estudiante.

La vida del estudiante es lidiar con distintos factores (obstáculos), porque el propio sistema no te permite hacer todo lo que decidas y propongas, si querés estudiar debes conseguir, en lo posible, un empleo de pocas horas así te de la franja horaria para cursar, pero llegar a fin de mes será más dificultoso. Estudiantes que tienen hijes o adultos mayores a su cargo y jefas de familia por supuesto que su dificultad para anotarse en un estudio terciario o universitario será más complicado aún. Nuestros docentes, dedican mucho tiempo fuera de sus horas en las aulas, con sueldos por debajo de la canasta familiar. Los ajustes en la educación pública que se vienen agudizando año tras año.

Durante el inicio de la cuarentena…

La pandemia no solo deja al descubierto el sistema de salud que tenemos, sino también el nivel que se encuentra nuestra educación pública y todo lo que está conlleva. En el caso de las universidades nacionales, gran parte de ellas, se insertan en el conurbano y atraviesan necesidades y problemáticas específicas que no están siendo contempladas ni atendidas.

En el intento de buscar alternativas a las clases presenciales nos deja en evidencia con qué elementos contamos, las condiciones (laborales para les docentes/ de cursada para les estudiantes) pésimas que transitamos en el cotidiano de cada universidad. Muchas de estas universidades ya empezaron con esta modalidad virtual, están teniendo muy poco éxito claro, les mismes estudiantes arman grupos de Facebook o WhatsApp para que la cursada sea más llevadera y poder consultar inquietudes, profesores que están a disposición de los mismos, pero el problema no se resuelve ahí porque sigue habiendo estudiantes que no pueden entrar al sistema ni descargar el material. En el caso de la UBA y la resolución que tomó al respecto, creemos que optó por no continuar las clases porque no tiene los medios suficientes para llevar una plataforma digital acabo y que está sea lo más óptima posible para que cada une pueda ingresar sin problemas, es decir, no pensó exclusivamente en las condiciones socioeconómicas del estudiantado sino mas bien cómo hacer para que la situación no exceda a la universidad y sus responsables directivos. Siendo visible la precarización y ajuste que la institución tiene.

¿QUE DEBEMOS HACER LES ESTUDIANTES ANTE EN ESTE PANORAMA?

En principio, debemos ser conscientes que si alguno de nosotres no puede mantener la cursada virtual no es exclusivamente un problema propio, es algo que excede nuestros recursos. Estamos tratando de hacer lo más llevadera posible esta situación que nos atraviesa a todes pero de distintas maneras.

Como estudiante de una de las universidades públicas del conurbano, celebró que gran parte del estudiantado se esté replanteando y discutiendo si es o no fructífero seguir adelante con cada cursada, exigiendo a los rectorados a que tengan en cuenta la opinión de toda la comunidad educativa, docentes, estudiantes y auxiliares.

Desde el PSTU creemos en la organización independiente de les estudiantes por mejores condiciones de cursada y formación académica. Hoy, en medio de la pandemia, debe estar la exigencia a las Federaciones y Centros Estudiantiles para que se pongan a la cabeza de esa lucha, relevar las condiciones de cada estudiante, así como también exigir que se pongan todos los recursos que cada universidad tiene al servicio de las necesidades del pueblo.

Hubiésemos podido garantizar las clases virtuales en todas las universidades nacionales si éstas tuvieran el presupuesto necesario para atender y hacerle frente a cada demanda que se presenta en la realidad. Pero venimos de largos años con recortes educativos, donde año tras año se denuncia las condiciones edilicias, el mísero presupuesto y que los rectorados y claustros no nos representan.

Si el gobierno Nacional dejara de pagar la deuda externa, podríamos solucionar grandes necesidades que tiene el pueblo pobre y trabajador. En este caso, debemos exigirle a Alberto Fernández que garantice los medios para que todes les estudiantes puedan cursar. Otorgando computadoras a cada estudiante, garantizar tendidos de fibra óptica y wifi gratis en todo el país; la suspensión del pago de internet a toda la comunidad educativa. También que garantice el pago de todos los salarios docentes, a lo largo y ancho del país, incluyendo a les que hayan cesado dentro de este período.

¡La realidad no es un destino, es un desafío que nos invita a resistir, a rebelarnos, a imaginarnos el futuro en vez de vivirlo como una condena  inevitable!

¡Un cuatrimestre se recupera, nuestras vidas NO!

¡Cese del ciclo lectivo hasta garantizar dichas condiciones!

¡Comités de crisis conformado por profesionales y estudiantes para organizar el rol de cada universidad!

¡Relevamiento de las condiciones socioeconómicas de cada estudiante!

¡Nacionalización de todas las instituciones para que haya un único presupuesto estatal!

¡NO al pago de la deuda externa! Plata para educación, salud, vivienda y trabajo.

 

07 de Abril de 2020.-

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