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Un programa obrero para enfrentar a Macri y las multinacionales

Un programa obrero para enfrentar a Macri y las multinacionales
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Los despidos, el cierre de empresas, la recesión y el ataque a las conquistas, están provocando una bronca generalizada. La perspectiva de un Paro Nacional ha puesto a la orden del día la tarea de derrotar el plan actual, y el debate sobre la necesidad de un plan económico obrero y popular.
“Nos movilizamos en defensa del trabajo y la producción nacional, paritarias libres, convenios colectivos de trabajo, del sistema previsional y de salud, de la educación, en contra de la flexibilización y del aumento indiscriminado de tarifas”, aseguró Héctor Daer en la conferencia de prensa donde anunciaron la jornada del 7 de marzo.
Claro que tenemos que defendernos. Las medidas del Gobierno provocan miles de despidos, atacan las conquistas laborales y el salario. Entre ellas, la apertura indiscriminada de las importaciones –como ya ocurrió antes en gobiernos como la dictadura con su plan Martínez de Hoz, o con el de Menem-Cavallo- liquida la industria nacional, porque permite la entrada de productos que se fabrican acá, a menor precio.
Para eso, es fundamental intervenir en todas las luchas, reclamando que se ponga fecha al Paro Nacional que han anunciado, y que tenga continuidad hasta pararle la mano al gobierno y las patronales. Comenzando por una ley nacional que prohíba todo despido, y expropie toda empresa que cierre o despida masivamente.
Pero los dirigentes de la CGT, que el año pasado le dieron una tregua a Macri, permitiéndole lanzar todos sus ataques, nos llevan a una pelea con las manos atadas. Como dijo Daer en entrevista televisiva, el objetivo de la conducción de la CGT es que el gobierno “corrija, rectifique” sus medidas antiobreras. Eso es imposible.
Defender nuestro nivel de vida, desarrollar la industria, tener más y mejores puestos de trabajo, más educación y salud, servicios públicos eficientes y accesibles, no se logra con “rectificaciones” a este plan, ni con parches. Es imprescindible derrotarlo, e imponer un plan económico y social de la clase trabajadora, al servicio de la gran mayoría de la población. Es decir, con medidas de fondo.

Las propuestas de la CGT  y los partidos patronales

Los dirigentes se limitan a reclamar modificaciones parciales, y defensa de los empresarios nacionales. El objetivo de los dirigentes no es derrotar al gobierno, sino volver a tener condiciones de sentarse a negociar. Para eso, intentarán frenar la lucha, llevándonos al terreno de las elecciones, buscando convencernos que la salida es votar otra opción –Cristina, Massa o quien sea- en las próximas elecciones.

¿Qué proponen como salida de fondo?

Critican la apertura de las importaciones, y nos dicen que para defendernos, tenemos que defender la “industria nacional”. Pero eso, para ellos, significa defender a las patronales que producen para el mercado interno que estarían más perjudicados por el plan del Gobierno.
Es una salida falsa. Las empresas “perjudicadas” no luchan contra el modelo de Macri, ni contra las multinacionales. Son socios menores de éstas. Solo quieren conseguir una tajadita un poco más grande de la torta. Nada les importa la situación de los trabajadores. Por eso, mientras se quejan del Gobierno, nos piden sacrificios para “mantener las fuentes de trabajo”, es decir, sus empresas.
Una parte de ellos abandona la producción y se convierten en importadores. Cambian de rubro porque para ellos lo único que importa es la ganancia, y no los puestos de trabajo. Pero otros sectores no pueden, no tienen condiciones de reconvertirse. Esos –una parte importante de la metalurgia, de la química, textil, calzado y otros- intentan utilizarnos para chantajear al gobierno. Si no logran medidas que los protejan, cierran y dejan en la calle a los obreros.

¿Cerrar las importaciones  es la solución?

Por otra parte, cerrar las importaciones no es la solución, no alcanza. Es cierto que protegería a sectores de la industria. Pero si eso significa que el conjunto de la población pagará mucho más caros los productos, no nos sirve tampoco.
No podemos aceptar ser rehenes de una lucha entre patrones por sus propios beneficios. Esas mismas patronales que hoy se quejan ganaron fortunas los últimos años. Y ahora, que ganan algo menos, nos tiran la crisis encima. Estamos a favor de proteger y desarrollar la industria nacional, pero también de que los productos sean accesibles al pueblo trabajador. Es decir, una industria nacional al servicio de las necesidades del pueblo trabajador.
Por eso, a la vez exigimos que esas empresas abran sus libros contables, muestren lo que ganaron los últimos años y cómo invirtieron. Amazaron fortunas, desviaron sus ganancias y ahora se quejan. Necesitamos que las Comisiones Internas y Cuerpos de Delegados tengan control sobre qué compra la empresa, qué produce, cuánto y a qué precio vende. Necesitamos el control obrero sobre la producción y operaciones empresarias. De lo contrario, como tantas veces, nuestra lucha será sacrificada en beneficio del lucro capitalista, de uno u otro patrón.
Por eso, la salida de fondo que propone la CGT –la misma que los partidos patronales opositores- no sirve. Tenemos que imponer otra salida, y otra dirección que la defienda.

¿Qué propone el Papa Francisco?

Desde la CGT, desde el kirchnerismo y las organizaciones de desocupados que han firmado un acuerdo con el Gobierno, nombran al Papa, y señalan sus propuestas económicas. Dicen que son para proteger a los “más necesitados”.
La propuesta del Papa se sintetiza en lo que llamó las “3 T”: tierra, techo y trabajo. Dicho así, suena lindo. Pero ¿cuál es el verdadero significado?
Para quien no tiene nada, cualquier techo y cualquier empleo son bienvenidos: se trata de salir de la miseria extrema. Sin embargo, ése no puede ser nuestro proyecto económico. El Papa no dice de qué calidad y tipo de trabajo hablamos. De qué calidad de viviendas habla. Y si se trata de campesinos, con qué créditos y con qué maquinaria. Entonces, en las “3 T” cabe cualquier cosa.
También Macri quiere “más trabajo”. De acuerdo con los dictados del Banco Mundial y las multinacionales, dice que la flexibilización laboral y la precarización, los bajos salarios y la destrucción de los convenios crearán más empleos. Porque las empresas, con menores “costos laborales” tomarán más empleados. Eso nunca fue así, ya lo vimos con el menemismo, que flexibilizó y liquidó convenios mientras la desocupación se disparaba. Pero además, no podemos aceptar que el precio de que haya trabajo sea ganar miseria y perder todas las conquistas.
Cuando el Papa habla de más trabajo, debería decir qué tipo de trabajo. Necesitamos más trabajo, en blanco, con convenios y condiciones de seguridad superiores, con estabilidad.
Pero no es eso lo que el Papa propone. Por eso, sus amigos –como los dirigentes de la CTEP, quienes hicieron acuerdos de trabajo informal con el visto bueno de la CGT- aceptan trabajos que no cumplen ninguna de esas condiciones. De esa forma, el “más trabajo” de Francisco no enfrenta el tipo de trabajo que proponen Macri y todas las patronales.
Igualmente con “más techo”. En Argentina hay déficit de 3,5 millones de viviendas. Dos millones de hogares alquilan, mientras “Más de dos millones de familias habitan viviendas deficitarias y otro 1.3 millones atraviesan situaciones de hacinamiento. Las condiciones deficitarias alcanzan así al 28% de los hogares” (1). Lo que hace falta es un inmediato plan de construcción de viviendas confortables a precio accesible. Eso pondría en movimiento toda la industria, crearía cientos de miles de puestos de trabajo, y resolvería el problema del techo. Pero ni el Papa ni la CGT ni ninguno de los políticos patronales propone esto. Porque para hacerlo, habría que cambiar las condiciones económicas del país, y conseguir los fondos perjudicando a las grandes familias, las multinacionales y los bancos y financieras extranjeras.

1) De acuerdo a datos del Censo 2010: http://www.infobae.com/2015/06/05/1733496-informe-deficit-habitacional-la-argentina/


Una salida de fondo para defendernos 

Esta situación no es nueva. Supimos enfrentar y derrotar la dictadura militar y el plan de Martínez de Hoz, así como supimos enfrentar y derrotar el funesto gobierno de Menem Cavallo, ambos tan entregadores como el actual. También los de Alfonsín y el kirchnerismo mantuvieron las condiciones de explotación y entrega, aunque con algunas medidas contrarrestantes, pero sin cambiar las condiciones de fondo. Por eso resulta tan fácil a los Menem o Macri liquidar cualquier aspecto “progresivo” de un plumazo.
En cada momento, se dio una discusión como la actual. Siempre los dirigentes de la CGT defendieron proyectos económicos ligados a la defensa de las patronales “nacionales” y el mercado interno, y se negaron a defender un verdadero proyecto de los trabajadores y de independencia nacional.
La realidad ha demostrado que no habrá mejoras sostenidas para la clase obrera ni el pueblo trabajador, de la mano de sectores patronales, por más “nacionales” que se pinten. Es así, porque en las actuales condiciones de la economía mundial, los patrones menores están subordinados, son socios menores y trabajan para las grandes multinacionales. Por eso, ningún gobierno enfrenta el sometimiento y todos favorecen a las multinacionales. Algunos partidos se limitan a negociar migajas, a “tironear” para sacarle una pequeña tajadita a las grandes empresas que dirigen la economía. Y los dirigentes negociadores siguen ese mismo camino, que nos llevará una y otra vez al mismo lugar.

Nuestro plan

 Necesitamos un plan económico y social obrero y popular opuesto a todos ellos. Que arranque de defender el patrimonio y los recursos, poniendo todas nuestras riquezas al servicio del pueblo y no de las multinacionales. Bajo propiedad del Estado nacional y controlado por los trabajadores, que son los únicos que defienden hasta las últimas consecuencias el desarrollo de la industria y la economía nacional.
 Se trata de dejar de endeudarse, romper con los centros financieros y no pagar más la deuda pública, poner altos impuestos crecientes a las grandes fortunas y las multinacionales, y expropiando de inmediato todos los bienes de los responsables de corrupción (empresario o funcionario, como la familia Macri o los del gobierno anterior).
 Nacionalizar y explotar todos los yacimientos energéticos, comenzando con Vaca Muerta, para que haya energía barata y accesible para todos, y para desarrollar la producción y la industria. Nacionalizar los transportes y monopolizar la banca en manos del Estado, acabando con todos los bancos extranjeros que solo sirven para fugar capitales. Y nacionalizar el Comercio exterior, como medida para regular las importaciones.
 Recuperar la Junta Nacional de Granos y Carnes, al servicio de un plan agropecuario nacional, que alimente bien a todos los habitantes del país, y deje saldos exportables que favorezcan al pueblo, y no a un puñado de oligarcas y multinacionales que comercializan el grano. No puede ser que en un país que produce para alimentar 400 millones de personas, haya gente que pasa hambre. Para eso, deben expropiarse los grandes latifundios y pools de siembra.
 Con todos los fondos que resulten de eso, habrá más y mejor industria, tanto pesada como de bienes de capital y de consumo. Y se podrá realizar un plan nacional de obras públicas, desde caminos, puertos, ferrocarriles, energía, hasta millones de viviendas, hospitales y escuelas. Todo eso dará trabajo productivo y de calidad a cientos de miles de trabajadores, y permitirá salarios superiores al valor de la canasta familiar, y mejores condiciones laborales y de seguridad en las empresas.
 Defendemos el fin de la apertura indiscriminada de las importaciones, al servicio de este proyecto obrero. Y defendemos con todo a la industria nacional, es más, queremos su desarrollo más profundo, para producir en el país todo lo que necesitamos, lo que es absolutamente realizable, en la medida que sea parte de un plan que recupere la independencia nacional, que perdimos por los sucesivos gobiernos patronales, y que ponga todos los resortes de la economía en manos de un gobierno de los que nunca gobernaron: la clase obrera y el pueblo.

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