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¡AUMENTO GENERAL DE SALARIOS YA!

¡AUMENTO GENERAL DE SALARIOS YA!
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La “mesa de los argentinos” está cada vez más vacía y menos nutritiva. Semana a semana nuestros bolsillos sienten lo difícil que es acceder a la carne, los lácteos, las verduras.

Ni hablar si a eso le sumamos tener que comprar los elementos básicos para la “vuelta a clases” (que, dicho sea de paso, es una barbaridad en términos sanitarios, ver pag. 6)  o el pago del alquiler.

Los ocupados y ocupadas estamos mal, pero peor aún están quienes se quedaron sin trabajo -un 29,3% de la población económicamente activa se encuentra desempleada (1)- y ni siquiera el Estado mantuvo el miserable subsidio del IFE.

Junto con eso, la falta de inversión y mayor presupuesto para el combate a la violencia machista se nota cada vez más, a pesar de los anuncios pomposos del Gobierno. Y se sigue llevando la vida de nuestras mujeres y pibas como Úrsula, donde el Estado una vez más deja a las de los sectores populares desprotegidas y a merced de los violentos, y en manos de una Justicia que sigue siendo machista y que abandona a las trabajadoras.

Un “mito” que cayó

Por muchos años se dijo desde los gobiernos de turno que la inflación, que crece en forma continua desde hace años, era “culpa” de los aumentos salariales. Hoy está demostrado que eso es una mentira en función de frenar a los trabajadores y beneficiar a los empresarios, en la actualidad, aun con salarios congelados los precios se dispararon.  

El acuerdo de precios y salarios

Este problema es tan sentido y evidente que el Gobierno no lo puede omitir. Los intentos de frenar la inflación fracasaron y ahora convocó al acuerdo de precios y salarios, que no es otra cosa que la continuidad del intento de lograr un Pacto Social, un “acuerdo nacional” para que los ataques pasen sin gran resistencia de la clase trabajadora.  

Como sucede en todos estos tipos de reuniones, los acuerdos a los que se llegan terminan beneficiando a los empresarios. En este caso se habla, en función de las paritarias prever una inflación del 29% como la que está prevista en el presupuesto 2021 ¿Es un número creíble cuando la inflación de enero es del 4% y aun ni siquiera impactaron los tarifazos que ya están aprobados por el Gobierno? 

La dirigencia sindical, que más traidora no puede ser, asume ese 29% como parámetro para las futuras negociaciones, es decir, con este “pacto” continuaremos perdiendo poder adquisitivo como en los últimos 3 años.

Distinta es la “suerte” que tienen los empresarios y la patronal agraria en estas reuniones. Una muestra reciente son las rispideces con la “Mesa de Enlace” del campo frente a la posibilidad de aumento de las retenciones y el resultado con el que salieron del encuentro con Alberto (ver recuadro). No casualmente los empresarios aplaudieron en la reunión al Ministro de Economía, Martín Guzmán, para tratar el tema de los precios.

Las “medidas”

Las medidas que anuncia el Gobierno, no pasan de ser “jueguitos para la tribuna”: ahora crean un nuevo organismo para controlar a los supermercados del país del que participaran los movimientos sociales adherentes al Gobierno, como mano de obra voluntaria. Si realmente se quiere cuidar “la mesa de los argentinos” ¿por qué no se anuncian y cumplen verdaderas sanciones a los especuladores de precios, como por ejemplo expropiación y estatización de toda empresa que especule con el hambre del pueblo trabajador? ¿Por qué no se aumentan las retenciones no solo al campo, sino también a las multinacionales que tienen ganancias fabulosas con la explotación de nuestros recursos, como la minería y el petróleo? ¿Por qué no hay verdaderos impuestos progresivos para empresas que crecieron en la pandemia como la venta online y las telecomunicaciones?

No se puede controlar los precios sin tocar la ganancia empresarial y eso es lo que, lamentablemente, Alberto Fernández no está dispuesto a hacer.  Habla de desacoplar los precios del mercado interno con los precios internacionales, cuando el mayor acople de nuestra economía es la sumisión con la que se paga al FMI, en lugar de usar esos recursos para saldar alguna de las necesidades del pueblo trabajador (ver página 4).

No nos representan

¿Quiénes se sientan en la mesa del acuerdo de precios y salarios en nombre de los trabajadores? Las cúpulas sindicales cuyas vidas nada tienen que ver con las de los que dicen representar. Moyano habla de los “dos mangos” que le encontraron a su hija, (¡refiriéndose a medio millón de dólares!) y dice estar dispuesto a hacer un esfuerzo para acordar salarios con el Gobierno y empresarios ¡Pero el esfuerzo es nuestro, no de los dirigentes traidores que firman!

Las peleas necesarias

El acuerdo salarial obtenido por los aceiteros en diciembre, luego de 21 días de huelga, de una lucha coordinada de varios gremios y bajo la idea de que es necesario pelear por un salario igual a la canasta familiar y no en función de la inflación mentirosa, que obtuvo un 54,1%. muestra que es posible arrancar aumentos mayores a los que intentan acordar.

Pero para eso tenemos que obligar, organizándonos en nuestros trabajos, a los dirigentes a pelear verdaderamente por recuperar el poder adquisitivo perdido o pasarlos por encima para poder hacerlo.

 Lo mismo en relación a los movimientos sociales y de desocupados que en lugar de trabajar para el Gobierno o marchar cada uno un día distinto, deberían hacer un plan de lucha unificado para arrancar trabajo genuino a través de planes de obras públicas para construir hospitales, escuelas, viviendas, etc.

El problema de llegar a fin de mes unifica a todo el pueblo trabajador, como así también el problema de la violencia machista es ampliamente sentido y repudiado. Tenemos que partir de esas peleas para unificar todas las dispersas. Los sectores que hoy están llevando adelante peleas para defenderse del Covid-19, como el Sindicato del Subte, que pelea por mantener al personal de riesgo fuera de tareas (ver página 9); los sindicatos y agrupaciones docentes que enfrentan el intento de vuelta a clases; los que lograron romper el techo salarial como el Sindicato Aceitero; los que encabezan la lucha contra el plan minero de Arcioni (ver página 5); las direcciones del movimiento de mujeres que se ven obligadas a volver a salir por el aumento de los femicidios, los trabajadores de la salud en distintos puntos del país. Debemos exigir a todas esas direcciones que rompan el aislamiento y empiecen a unificar las peleas.

El sindicalismo y los movimientos sociales dirigidos por la izquierda deberían terminar con la inmovilidad y las acciones testimoniales en función de “aparecer” mirando hacia las próximas elecciones y estar en la primera línea de impulsar la más amplia unidad.

No podemos esperar nada de los sindicalistas traidores, y tampoco de los que se dicen combativos estar a la altura de las circunstancias. Desde el activismo obrero, desocupados, de la lucha por los derechos de las mujeres y jóvenes, tenemos que tomar las tareas en nuestras manos, organizándonos desde abajo y empezando a coordinarnos.

Desde el PSTU nos ponemos al servicio de impulsar en los lugares donde estamos todas estas tareas y la más amplia unidad para poder ganar.

  1. https://www.agrositio.com.ar/noticia/212785-el-desempleo-en-argentina-seria-del-293-si-se-toma-en-cuenta-la-pea-que-no-pudo-buscar-trabajo-por-la-cuarentena

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