¡EL ESTADO Y EL GOBIERNO SON RESPONSABLES!

Escrito por Secretaria de Mujeres PSTU- Lucha Mujer

12 marzo, 2021

La valoración del 8M en el mundo vino creciendo año a año en este último tiempo y Argentina fue vanguardia a partir de 2015 en que las mujeres y el pueblo todo, saliéramos a la calle hartas de la violencia machista. Hoy, con 70 femicidios en lo que va de 2021, seguimos diciendo a viva voz: ¡el Estado y el Gobierno son responsables!

El machismo es pandemia mundial

En todo el mundo el 8M está recuperando el sentido que le diera la revolucionaria socialista alemana Clara Zetkin, cuando lo propuso: una fecha de lucha y movilización. A muchas mujeres ya no nos convence el florido discurso de que es un día en donde recibir regalos, mientras tanto nos matan, nos violentan, y nos consideran objetos con un uso limitado, y descartables en manos de hombres violentos. En el mundo entero los números de la violencia contra nosotras han crecido en pandemia y por eso, contra la violencia machista, estatal, por la legalización del aborto, en muchos países del mundo generó movilizaciones. Nos impulsa a las calles la pelea por nuestras vidas y porque los distintos gobiernos tomen medidas urgentes al respecto.

Mucho ruido y pocas nueces de Fernández

En Argentina, el presidente Alberto Fernández decretó “la muerte del patriarcado” cuando al fin logramos legalizar el aborto a fines de 2020. Más allá de las declaraciones, es evidente que solo fue un intento de llevarse los laureles que en verdad nosotres conseguimos, en las calles y movilizades.

Por la misma razón, en su discurso de apertura de las sesiones del Congreso, esta vez tuvo que mencionar el grave problema de los femicidios y la creciente violencia en el contexto de la pandemia. Si bien enumeró medidas como la Ley Micaela (capacitación en cuestiones de género), el cupo laboral travesti trans y varias otras, la mayoría no se aplica efectivamente. Pero el mayor énfasis estuvo puesto en la reforma judicial “feminista” y con perspectiva de género.

Como si la Justicia no dependiera del poder y las decisiones políticas, se hace hincapié en esta reforma como si fuera la solución a todos los males que sufrimos las mujeres. De la creación de empleos para nosotras, salir de la pobreza, políticas integrales para las jefas de hogar mientras dure la pandemia, dejar de reprimirnos cuando salimos a luchar por viviendas para nuestras familias, o reclamando por algún femicidio (como en el caso de Úrsula), ni una palabra. Solo medidas superficiales para no cambiar lo esencial y no hacerse cargo de la situación, que requiere presupuesto y medidas de fondo urgentes. (1)

¿Por qué dos actos en la misma plaza?

La situación urgente y la profundización de la violencia contra las mujeres pobres y trabajadoras  requiere seguir organizadas y movilizadas. Esto es algo que las conducciones más reconocidas del movimiento de mujeres, como Ni Una Menos, deberían tomar y encabezar. De la misma manera que sindicatos y centrales como la CGT y la CTA. Lejos de eso, cada día se alinean más con las políticas insuficientes del Gobierno, e incluso, las antipopulares, como las de aplicación del ajuste sobre el pueblo trabajador.

Organizaciones como Ni una Menos, La Cámpora, AMMAR, entre otras, este 8M hicieron una débil concentración en Congreso con un pliego de reivindicaciones y consignas que no exige ni plantea nada al Gobierno. Solo carga las tintas contra la Justicia, encolumnadas con la necesidad impuesta por el propio Fernández de la “reforma judicial feminista”.  Este es el corazón de su política hoy. (2)

Por otra parte, el Paro de Mujeres que siguen convocando cada 8M no tuvo ni podría tener alto impacto en ningún lado, y es muy lógico que así sea: no hay manera de que las mujeres en los barrios o en las fábricas puedan parar solas, sin que las conducciones mayoritarias larguen el paro. Ni una Menos deja libradas a estas mujeres, a su suerte y aisladas  del conjunto, que ven como en cada uno de sus lugares, la cosa se pone más fea y solo tienen sus propias fuerzas para defenderse. No solo esto, sino que sin convencer a los compañeros varones, dando un fuerte combate al machismo en cada lugar, seguimos siendo más débiles para pelear.

Por su parte, partidos y organizaciones de izquierda no fuimos convocadas a las reuniones previas para organizar este 8M. La tan buscada “unidad del movimiento de mujeres” se cae a pedazos. Y esto es así porque no hay unidad posible con sectores que hoy cierran filas con este Gobierno que no defiende los intereses de nuestras mujeres, sino que privilegia pagarle millones al FMI, o subsidiar a las multinacionales y las patronales, mientras destina solo centavos para combatir la violencia contra nosotras.

Aun así, varias organizaciones de izquierda intentaron acordar un programa común con los sectores pro gobierno y al no tener ninguna respuesta más que el apoyo a Fernández, decidieron convocar a marchar desde Plaza de Mayo a Congreso, para confluir en una sola plaza y movilización, aunque en actos separados. El PSTU y Lucha Mujer fuimos parte, remarcando la necesidad de explicar el por qué de la división, y la responsabilidad en esto de las organizaciones de mujeres alineadas con la política del Gobierno de Fernández. Lamentablemente, y quizás esperando reconstruir a futuro una unidad política que no existe, el conjunto de la izquierda se negó, dejando de lado en la lectura de un pliego de reivindicaciones correctas, la exigencia a las direcciones aliadas de Alberto Fernández, de romper con esta posición y salir a pelear en las calles por lo que necesitamos.

Para terminar con la violencia machista, destruir al capitalismo

Una vez más, este 8M tenemos que decir que ningún Gobierno en el mundo prioriza la vida de las mujeres y del pueblo trabajador por sobre los intereses de un grupo privilegiado que siempre saca la mejor tajada, aun de una situación extrema como la actual. Laboratorios, multinacionales, patronales de todo tipo, se siguen llenando los bolsillos a costa de la muerte de millones en el mundo, ya sea por la pandemia o por los femicidios, por hambre o por represión.

Este sistema capitalista para ricos no dará solución a ninguno de nuestros problemas, por eso decimos que debemos acabar con él, y así barrer con toda opresión que actúa para debilitarnos, en vez de unificarnos y pelear en batallas comunes. El machismo o el racismo solo le sirven a los poderosos para que no podamos ganarles.

Es por eso que debemos unir cada una de nuestras peleas, la de las mujeres, les trabajadores, les estudiantes en una sola, que cobre la fuerza para dar vuelta la tortilla, y de una vez por todas, que gobiernen les trabajadores y el pueblo. Solo podremos lograrlo en un mundo socialista, sin explotación de unes sobre otres, sin machismo ni opresiones. Esta es la tarea más importante que tenemos hoy y debemos afrontarla.

(1)            (https://www.pstu.com.ar/un-programa-de-la-clase-trabajadora-para-la-emergencia-contra-la-violencia-machista-y-para-enfrentar-el-machismo-y-la-explotacion/

(2)            https://www.pstu.com.ar/peleamos-solo-contra-la-justicia-machista-y-los-varones-o-contra-el-estado-de-los-capitalistas/

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