¿Qué emergencia social necesitamos?

Escrito por Matías Martínez

17 noviembre, 2016

A casi un año de la asunción del nuevo gobierno los ataques al movimiento obrero se multiplican. Despidos, suspensiones, aumentos de los ritmos de producción, ataques a las condiciones de trabajo, baja del poder de compra de nuestros salarios, ataques a la educación y a la salud pública, persecuciones a los dirigentes gremiales y luchadores sociales, y un largo etcétera. El tiempo fue despejando las dudas y confirmando que el Plan Macri ha resultado una tragedia que los trabajadores necesitamos enfrentar.

A su vez, al calor de la aplicación del plan también fue creciendo la bronca y la desilusión y se fueron desarrollando una serie de luchas obreras y populares a lo largo del país, resistiendo dichos ataques.
Ante ésto, la nueva conducción de la CGT, en vez de encabezar y unificar todos estos reclamos hasta derrotar el plan del gobierno, han levantado vergonzosamente las convocatorias al Paro Nacional a cambio de una “promesa” de bono de fin de año, que incluso parece haberse olvidado. En nombre de la gobernabilidad, han traicionado a los trabajadores y han decidido darle una tregua al Gobierno. Por otro lado, las CTAs hablan de Paro Nacional pero en los hechos no lo concretan y dividen las luchas de los estatales y docentes.
Esta tregua abona la política de canalizar todo este descontento en las elecciones del año 2017. Y lo hacen porque a pesar de las discusiones entre ellos en esto coinciden todos: desde el Papa Francisco hasta todos los dirigentes patronales (Massa, los gobernadores del PJ, Cristina, etc.). Lamentablemente, ya hemos señalado que las organizaciones que componen el Frente de Izquierda han caído en esta trampa al lanzar un acto electoral en forma prematura. (ver página 11).
Es en este marco que el viernes 18 de Noviembre a las 17hs. la CGT junto a la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el Movimiento Evita y Barrios de Pie marcharán al Congreso Nacional en reclamo de una ley que declare la “Emergencia Social” y disponga el pago de un salario anual complementario para un millón de trabajadores informales y cooperativistas de la economía popular.

Esta ley no es salida

Desde el PSTU siempre nos hemos opuesto a los intentos de recortes de los planes sociales, de la asignación universal por hijo y otros proyectos de cooperativas de trabajo informal por parte de los gobiernos de turno. Y por supuesto que estamos a favor de incrementar sus montos porque en el medio del aumento del hambre y la miseria puede resultar un paliativo para los sectores más emprobecidos.
Y estamos plenamente de acuerdo en que las organizaciones obreras deben incorporar en su lucha a los sectores de desocupados y a los trabajadores informales no sindicalizados.
Pero debemos ser claros. El camino para lograr la emergencia social que necesitamos no es lo que propone esta ley. Para acabar con el hambre y la miseria, la salida es por el lado opuesto. Los trabajadores sindicalizados deben encabezar la pelea junto a las organizaciones sociales para pelear por trabajo genuino, en defensa de los salarios y de nuestras condiciones de vida contra el Plan Macri que sólo les sirve a empresarios y banqueros. Y ésto significa estar en contra de la precarización del empleo que esta ley consagra, porque eso sólo ayuda a dividirnos entre trabajadores.
Tampoco debemos esperar nada de este Congreso de bandidos que le ha aprobado todas las leyes a Macri para avanzar con el ajuste. Por el contrario, debemos impulsar en todos los lugares de trabajo un debate para ver como avanzamos en organizar la lucha por otro programa, uno que empiece a responder verdaderamente a lo que nos está pasando. A tal fin, proponemos algunos puntos para comenzar a debatir de qué forma vamos construyendo el plan obrero y popular de emergencia que necesitamos. (ver 5 propuestas)

El 25/11 hay que romper la tregua

Para defender a nuestras familias es imperioso romper la tregua de los dirigentes y salir a enfrentar en forma unificada al Plan Macri. Y esto debe hacerse ahora. No podemos esperar a las elecciones mientras avanza la pobreza, la desocupación, la violencia contra las mujeres, el hambre y la miseria.
En ese sentido, debemos aprovechar la convocatoria del 18 para impulsar asambleas en los lugares de trabajo y estudio para exigir a todos los gremios y organizaciones populares que paralicen las actividades y se jueguen a concurrir masivamente a la jornada para exigir el Paro Nacional y el Plan de Lucha. Es una gran oportunidad para rodear de solidaridad a todas las luchas obreras y populares que hay en curso, para unificar a todos los dirigentes sindicales y sociales que están siendo perseguidos por los gobiernos y/o la justicia. (ver páginas 4 y 5).
No alcanza con pronunciamientos. La Corriente Federal de la propia CGT que encabezan Palazzo y Moyano (bancarios y camioneros) viene diciendo que hace falta un paro general. El sindicato de curtidores que encabeza Correa dijo algo parecido. El plenario de aceiteros ha realizado un plenario en la Capital Federal donde definió que “sobran razones para una huelga general”. Las CTAs de Yasky y Micheli no paran de prometer el paro nacional. Las propias comisiones internas y sindicatos ligadas a la izquierda, como el SUTNA (neumáticos), se pronunciaron en el mismo sentido.
Llamamos a todos estos sectores, que dicen enfrentarse a la tregua de la cúpula sindical, a no dar más vueltas.
El plan de lucha que necesitamos podria comenzar con un Paro Nacional el 25 de noviembre, Día Mundial de Lucha contra la Violencia hacia la Mujer. ¡Debemos exigir ese paro en la movilización del 18! ¡Los femicidios son una urgencia social!
Ya está lanzada para el día 25 una convocatoria de quienes impulsaron el 19 de octubre.
Debemos organizar en forma común la participación en la jornada del 25 e impulsar todas las iniciativas que surjan en los lugares de trabajo y estudio, en el marco de las medidas que se convoquen.
Aprovechemos ese día para impulsar una acción unificada que exprese la bronca contenida contra el gobierno y la tregua. Una acción de esta envergadura, organizada desde las bases, con las compañeras al frente, puede lograr la participación de miles de trabajadores que se encuentran incluso atrapados por la pasividad de sus conducciones, siendo un paso importante en la construcción de ese paro general.
Hagamos que el próximo 25 el movimiento obrero vuelva a reclamar ¡#NiUnaMenos! ¡Basta de violencia y femicidios! y que salga a la lucha cumpliendo con su más fiel tradición: con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes.


5 Propuestas por un plan obrero de emergencia

• Basta de despidos y suspensiones. No a la mesas de diálogo para discutir la productividad. Defensa de los convenios y condiciones de trabajo. Apertura de los libros contables. Reparto de las horas de trabajo sin rebaja salarial. Reestatización bajo control obrero de todas las empresas que suspendan o despidan.
• Inmediato aumento salarial de emergencia para todos los trabajadores. No al “bono” de la miseria. Doble aguinaldo y bono acorde al salario mínimo para todos los trabajadores informales. 82% para los jubilados. No al trabajo precario. Pase a planta de todos los trabajadores informales. Igual trabajo igual salario.
• Contra los femicidios y la violencia contra la mujer. Por una ley de emergencia nacional con presupuesto inmediato.
• En defensa de la educación y la salud pública y gratuita. Abajo las reformas educativas y sanitarias al servicio de la privatización y el saqueo. Ni un peso para la deuda externa para obtener los recursos.
• Basta de perseguir a los dirigentes gremiales y a los luchadores. Desprocesamiento de todos los dirigentes obreros y populares.

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Escrito por Matías Martínez

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