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LO QUE NO SE PUEDE DEJAR DE REIVINDICAR, LO QUE NO SE PUEDE DEJAR DE CUESTIONAR

LO QUE NO SE PUEDE DEJAR DE REIVINDICAR, LO QUE NO SE PUEDE DEJAR DE CUESTIONAR
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Diego Maradona generó con su muerte lo que provocó con cada acción o dicho suyo, una noticia de alcance mundial. Fue siempre un generador de noticias. Alcanzó una fama internacional comparable con muy pocas personalidades y por eso su muerte conmocionó al mundo y, también abrió polémicas.

Explicar el suceso de Maradona por su magia en el futbol, por ser casi de otro planeta jugando, como puede serlo Steve Vai tocando la guitarra con una destreza inexplicable, Michael Jordan, o Lucy Harris, primera y única mujer en la NBA, Serena Williams o Gabriela Sabatini en el tenis, es sencillo. Es magistral y punto, no hay debate en eso. Incluso la mayoría viene de familias pobres, y si son mujeres, su camino tiene el doble de obstáculos. Son oprimidos por ser negros, mujeres, pobres, “cabecitas negras”.
Hay muchos “genios” o “genias” en lo que hacen, que tienen habilidades o mentes inigualables. Maradona es uno de ellos. Pero ninguno de ellos fue Maradona, no solo por mantener y perfeccionar esa “magia”, desarrollando al máximo esa capacidad, sino porque eligió no abandonar su origen de infancia excluida.
Salvo en contadas ocasiones, todos “llegan” para codearse y buscar un lugar en el mundo del Jet-Set. Y pertenecer tiene su precio. Para pertenecer tenés que aceptar que te escriban el guión, y repetir lo que te está permitido.

Contra muchos poderosos

Lo que Maradona hizo en forma clara fue ubicarse contra muchos poderosos a costa de lo que siempre padeció, el insulto del Poder. No aceptó un libreto y fue la voz de muchas causas en el mundo, casi siempre del lado de los oprimidos.
El hecho más importante, que generó la identificación con todo un pueblo, fue que a pocos años de la Guerra de Malvinas entró a jugar contra los ingleses llevando en alto ese sentimiento anti imperialista, con el gol del siglo cruzando media cancha y dejando a su paso a todo el equipo inglés, y “con la mano de Dios”.
Las mareas de gente en nuestro país cantando como el día de su muerte, el que no salta es un inglés, fueron el reflejo de las palabras de Maradona minutos antes de salir al juego: “Vamos eh, vamos que estos hijos de puta capaz nos mataron a un vecino, capaz nos mataron a un familiar. Llegás a mitad de cancha, te ponen el himno y me pongo el cuchillo entre los dientes… y salgo a correr. Era como lo pensábamos todos», contaba Brown, compañero de Maradona en aquella Selección, sobre las palabras de Diego y su inmediata sensación antes de jugar el partido.
Su conciencia no estaba para ver la necesidad de una revolución socialista ni para advertir que Chávez era un engranaje para mantener el sistema de producción capitalista mundial. Y tampoco para sacar la conclusión de que su continuador, Maduro, hundía al pueblo venezolano en la miseria ejerciendo una dictadura.
Su razonamiento estaba más cerca de la masa social: si Bush atacaba a Venezuela, él estaba con Venezuela, y lo mostraba desde su lugar de ultra famoso mundial, sentándose directamente con Chávez.
Así, apoyó a Menem y después defendió a los jubilados, al tiempo que decía que en Cuba no había pibes con hambre como la que él había pasado. Y proclamaba que en el Vaticano eran unos caraduras con techos de oro, mientras millones vivían en la miseria.
Al principal medio del país, Clarín, durante 2 años le negó entrevistas porque habían despedido a Pablo Llonto que era delegado, en ese momento militante del Viejo MAS. Cada vez que lo llamaban les decía: vuélvanme a llamar cuando reincorporen a Llonto. Y se pronunció por la libertad de Horacio Panario, preso por luchar y militante en ese momento de la LIT CI.
Mientras grandes artistas definen hacer sus shows en Israel por plata, él se declaró palestino. Y así fue protagonista de muchísimas acciones enormes como subirse al tren contra el ALCA o ponerse una remera con la leyenda War Criminal con la foto de Bush. Por el contrario, otro grande del fútbol, Pelé, por ejemplo, le hizo llegar una camiseta suya a Jair Bolsonaro.
Enfrentó nada menos que a la mafia de la FIFA y armó la Asociación Internacional de Futbolistas Profesionales (AIFP) para defender los derechos de los jugadores.
El sentimiento que despertó fue el de un símbolo de lucha, de hacer llegar la voz donde los pobres, los “cabecitas negras” no llegan.
Era consciente de su ubicación y su origen cuando dijo: “Presión tiene el que sale a trabajar a las cuatro de la mañana y no puede llevar 100 pesos a la casa; ese tiene presión porque le tiene que dar de comer a sus hijos, yo no tengo presión, tengo la olla llena, gracias a Dios”.

Su lado condenable

También en forma muy clara realizó acciones repudiables las cuales no pueden dejar de mencionarse y reprobar, más aún por su ubicación.
Conductas que combatimos a cualquiera y todos los días como forma de dar un combate social y dentro de las organizaciones: su comportamiento machista, el consumo de prostitución, el sexo con menores, la violencia hacia las mujeres que compartieron su vida.
Maradona es la expresión más clara de cómo la ideología dominante logra su cometido. Nadie debería dudar en apoyar un reclamo o exigencia de sus hijos e hijas o de las mujeres que lo han padecido. Con el aval de su inmensa fortuna entabló peleas mezquinas con ellas y ellos, apoyándose en el machismo reinante y su privilegio social por ser varón.
Pero… ¿necesitamos enterrarlo sin pena ni gloria para criticar y condenar su reproducción de lo peor de la ideología dominante?
El mundo tiene muchos famosos y famosas, ricos, multimillonarios, que pertenecen, de cuna o no, a una clase social que se encarga de alimentar la ideología machista, de sostenerla, que generan la explotación de millones de personas y que necesitan del racismo, homofobia, xenofobia, para asegurar sus ganancias. Instalan a nivel universal el capitalismo, ese sistema con su moral que consume la sociedad toda y, a su vez, reproduce como propia, cuando es la moral de la clase dominante, su doble moral. Maradona como la absoluta mayoría de la sociedad consumía y reproducía esa moral.

La cara de la contradicción

Maradona fue un “cabecita negra”, un “sudaka” en Europa, un “zurdo” para el Poder, un “ateo” para la iglesia, un “antisemita” para el orden mundial, un antiimperialista para el pueblo, un “drogadicto” para los “caballeros y damas” de los country, un “napolitano” para los del Norte. Eso explica que aparezca como bandera de lucha en la última movilización francesa contra el ajuste capitalista.
Es también, tengámoslo bien claro, todo lo que no se debe hacer con los hijos e hijas, con las relaciones de amor, es la muestra de que la prostitución no es un trabajo sino una de las máximas expresiones de la degradación humana, usufructuada como infame negocio y esclavitud por el capitalismo. Es la prueba de que la mujer tiene derecho a defenderse, a armarse contra la violencia machista y ejercerla en su defensa incluso contra Maradona.
Diego Maradona fue todo eso, con todo lo otro.
Otras “estrellas” como Ginobili, para dar un ejemplo más, un mago en lo suyo, de mejor cuna, de una imagen para la revista familiar social, no solo aparece “neutral” ante hechos tremendos sino que utiliza su fortuna para arrebatarle tierras al pueblo mapuche en la Patagonia y avala que lo despojen por medio de la represión. Cuando se retiró del ámbito profesional, recibió su homenaje y agradecimiento por pertenecer y solo algunas críticas perdidas.

Los dioses no existen

Nuestra educación, los mandatos sociales, la ideología imperante, nos indican que, a los héroes sociales, los próceres, los líderes, los “genios” de tal o cual disciplina, que cumplieron un rol destacado en distintos momentos, que aportaron a cambios, que dieron vuelta situaciones y con ello la vida de generaciones enteras, influyendo incluso en el curso de la historia, se los debe mencionar y recordar sin cuestionamientos, purificándolos de toda vida existencial. ¿La razón? Nunca deben parecerse a las “personas comunes”.
De la misma manera las historias oficiales invisibilizan a nuestras próceres y heroínas mujeres, quienes ocuparon el mismo o un mayor rol en lde lucha nacional y mundial.
Pero la verdad es que ninguna persona existe como ser divino tocado por la varita mágica de los dioses. Existe como producto de momentos históricos, combinaciones de sucesos, desarrollo de fuerzas de productivas o destrucción de las mismas. Y ahí es donde entra en juego la personalidad, la capacidad para desarrollar tal o cual aspecto, el estímulo, su contexto social y la valentía para enfrentar las adversidades. Pero siempre como parte de un suceso social.
Como seres sociales estamos inmersos en la podrida ideología del sistema, con todas las opresiones impulsadas por la clase dominante para mantener su robo económico: machismo, racismo, religión, en síntesis, todas las falsas conciencias a favor de sus intereses.
Ante los homenajes a Maradona, se oyeron voces defensoras de los derechos de la mujer que se indignaron (con razón) por el silenciamiento de esos comportamientos en los homenajes. Y está muy bien que se reaccione para no callar el aspecto más cuestionable de Maradona.
Ahora bien, para nosotros eso no implica desconocer los aspectos por los que Maradona se convirtió en un ídolo de masas: su juego magistral y su enfrentamiento a los poderosos.
Desterrar esa ideología nefasta que es el machismo, acción que muchos denominan como “deconstrucción”, no es una acción que puede alcanzar el éxito de manera individual, se necesita el control social, el grupo, la organización, porque peleamos culturalmente contra quienes la generan diariamente a través de sus medios de difusión, de sus empresas, del Gobierno mismo, desde las iglesias, desde las escuelas, desde cada institución del sistema, ellos tienen el Poder.
Aun así esa lucha tiene límites. No creemos que pueda cambiarse toda una cultura social de un pueblo o a nivel mundial mientras el Poder siga en manos del capital y la burguesía.
Vemos todos los días como a la vez que la lucha contra el machismo copa las calles del mundo, los femicidios aumentan producto de la ideología dominante y la descomposición social que el capitalismo produce. Creemos que es necesario luchar contra esta ideología, convencer a grandes exponentes sociales y numerosos grupos de obreros y obreras, de trabajadores y estudiantes para esta tarea y que en las filas de la organización revolucionaria emprendan junto a su clase la lucha por el Poder, para que así comience la transición a una sociedad de valores opuestos a los que conocemos.

Digno de homenaje y objeto de duro cuestionamiento

Maradona fue y es en el mundo una figura que difícilmente podrá ser utilizada por el imperialismo para sus campañas, fue y es llorado por cientos y cientos de millones que padecen las bombas y el hambre en el mundo.
Somos parte del homenaje de esos millones, así como creemos que lo repudiable de Maradona debería ser condenado por esos cientos y cientos de millones.
Así, será nuestro de forma completa: su ubicación social, su rebeldía, resultarán inspiradoras en las luchas y su parte descompuesta no deberá ser justificada ni olvidada. Así, su figura servirá para recordar a cada instante lo que es en realidad el capitalismo, y por qué la clase explotada, mujeres y hombres, debemos hacernos del Poder para generar una sociedad sin hambre, sin explotación, con derecho al goce y al ocio, al deporte sin lucro y donde cada cual desarrolle la mejor de sus habilidades, la magia que la alienación de este sistema nos roba.

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