Moneda corriente en la juventud

Escrito por Nazarena Luna

31 julio, 2014

Lucía hoy se levantó bastante temprano, como los últimos días, viene mandando su curriculum por internet, caminando por las avenidas principales, en las agencias. Hace tres meses que religiosamente viene haciendo lo mismo. Sin embargo, de las tres últimas entrevistas, la bocharon, le dijeron que no cumplía con el perfil, que estaban buscando otra cosa, gente más proactiva, entre muchos otros peros que le pusieron para poder entrar a laburar. Lucía es una más de los miles de jóvenes que actualmente nos encontramos en esta misma situación, es por eso que vive haciendo changas, dando una mano por acá en un negocio, haciendo comida para salir a vender por el otro lado, y así intenta insertarse en el mercado laboral, tarea que cada vez se vuelve más complicada para todos nosotros.

 

A partir del 2008, con el primer punto álgido de la crisis mundial, los jóvenes nos vimos más afectados con la desocupación, con el laburo precario e incluso con una recuperación más lenta en materia laboral. Es decir, que además de tornarse difícil encontrar un laburo, si perdemos el que tenemos, que nunca es demasiado estable, tardamos mucho más en encontrar otro que el resto de los sectores de la población. Ni hablar de los sectores más desfavorecidos: si actualmente el desempleo en los jóvenes es del 40%, esto aumenta de manera abrupta en los pibes que viven en las villas(1), en barrios periféricos o carenciados, si no han tenido acceso a educación, entre otras variables. Directamente a estos jóvenes no los llaman de ningún lado, cayendo en lo peor de la desintegración de este sistema, en las cocinas de droga, de dealers de los narcos, teniendo que cartonear, o accediendo sólo a trabajo en negro y muy mal pago en los mejores casos.
Otro sector que se ve sumamente afectado, es la mitad de los jóvenes: las mujeres. Miles vemos más dificultades a la hora de encontrar un laburo estable, que nos permita planificar un futuro, independizarnos económicamente, dar una mano en casa, irnos de vacaciones. Estas necesidades, se tornan más lejanas y difíciles, porque para hacer eso primero hay que tener un laburo que te lo permita, y entre las jóvenes, el desempleo es 40% mayor que en los hombres, y accedemos siempre a trabajos ultra precarizados. Vale preguntarte de los últimos tres trabajos que tuviste, por cuánto tiempo fue, si tenías obra social y sindicato, cuánto ganabas y qué pudiste hacer con eso.
Esta situación de exclusión toca a 1 de cada 4 jóvenes en nuestro país, y en la última década estos números no mejoraron en ningún momento. Las políticas del gobierno, como el PROG.R.ES.AR, el plan Primer Paso en Córdoba, y sus variantes como las becas del Bicentenario, Sarmiento y demás ayudas económicas, para los jóvenes estudiantes, sólo representan un parche en los números que acabamos de ver. El Gobierno kirchnerista en ningún momento se preocupa por uno de los sectores más desfavorecidos en materia laboral y también educativa. De hecho, en el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos), todos los que contamos con alguno de estos planes, no figuramos en los índices de desempleo y pobreza, aunque cobremos $800 por mes. Sí, a los 16 años podemos votar, pero no podemos decidir qué estudiar, dónde trabajar, tener un trabajo, formarnos, dar una mano a nuestras familias económicamente, tener escuelas en condiciones, entre muchos etcéteras.
En Argentina somos millones de jóvenes en esta misma situación, la vida de Lucía es el calco de lo que vivimos día a día. Sin embargo, no tenemos por qué estar así, necesitamos comenzar a cambiar esta situación y exigirles al Gobierno y a sus aliados que queremos trabajos dignos, escuelas y universidades en condiciones. Para ello nos organizamos en los Centros de Estudiantes, para defender la educación pública, en los sindicatos donde no nos quieren dejar participar, tenemos que hacer oír nuestra voz, que es la voz de todos. Exijamos puestos de trabajo dignos, con salarios en blanco e iguales a la canasta familiar, con derecho a sindicalizarnos y con convenios de obra social, con todos los derechos que esto conlleva. Basta de precarizar a la Juventud, por trabajos que nos permitan tener un futuro.

Notas:
1 Trabajo decente para los jóvenes: el desafío de las políticas de mercado de trabajo en Argentina, en: http://www.oit.org.ar/WDMS/bib/publ/libros/notas_oit_jovenes.pdf

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Escrito por Nazarena Luna

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