Panamá Papers: la evidencia de un sistema intrínsecamente corrupto

Escrito por Ari Russo

6 mayo, 2016

Políticos patronales y corrupción

La investigación abierta sobre el consorcio Mossack Fonseca que desencadenaron los Panamá Pappers implica actualmente a numerosos políticos del ámbito internacional. Lo que salió a la luz no es sólo una cuestión de diversos países, sino una política general del imperialismo. Para clarificar algunos términos y exponer la gravedad del crimen contra la clase obrera que se ha cometido, reproducimos una versión corta del siguiente artículo que se encuentra completo en la página de la Lit-Ci

La justicia burguesa, la evasión de impuestos y el robo de dinero público

Imaginemos los problemas, incluso legales, que un trabajador tendría si al hacer declaración de renta e impuestos mintiera, ocultara por ejemplo que tiene una segunda propiedad que aumenta su capital total. Bueno, esto mismo es lo que sucede con grandes empresas multimillonarias que ocultan propiedades en todo el mundo. Esto es lo que evidenció Panamá Papers. La gran diferencia es que los trabajadores sufriríamos graves consecuencias por esto, mientras que en la justicia burguesa la existencia de paraísos fiscales (y por lo tanto su aprovechamiento) es legal.
Pero, ¿por qué es tan grave? ¿Qué es lo que implica realmente que se oculten propiedades y bienes o que se creen empresas sin base productiva?
El ocultamiento de propiedades y la creación de empresas fantasmas, y a través de ello la evasión de impuestos, permitida a través de la existencia de los paraísos fiscales, implica que enormes sumas de dinero provenientes de millonarios impuestos que estas empresas deberían pagar y que tendrían que ser destinados, a través de los estados, a la inversión pública, están siendo acumulados en bolsillos privados de banqueros, empresarios, políticos, etc.
Si los impuestos que pagamos son en función de los bienes y/o del capital que tenemos, no declarar bienes significa básicamente el robo de dinero público: no solo se oculta el capital sino que, a través de eso, se evita el pago de los correspondientes impuestos que deben ser destinados a educación, salud, trabajo, vivienda, etc.
Algunos piensan que este fenómeno es marginal, que es la excepción a la regla. Nada más lejos de la realidad: investigadores independientes calculan que la evasión fiscal “ronda entre el 4 y el 10% de la recaudación global por impuestos a las sociedades, que en monto significa entre 100 y 240 000 millones de dólares”. [1][…]
Es decir, mientras los trabajadores peleamos contra los planes de ajuste y recorte de derechos, y nos enfrentamos a una crisis económica y social que reduce nuestra calidad de vida a niveles de barbárie; mientras morimos esperando atención en los pasillos de los hospitales, mientras nos cierran las escuelas y reducen el salario de los profesores, mientras son cada vez más las ocupaciones de tierra por falta de vivienda, mientras los trabajadores sufren despidos, suspensiones, reducción de salario; mientras los gobiernos dan discurso tras discurso explicando que la crisis económica mundial está golpeando fuerte y por eso nosotros, los trabajadores, tenemos que hacer un esfuerzo y vivir peor, ellos, los mismos gobernantes, las mismas compañías que cierran, los mismos bancos que funden, se embolsan millones y millones de dólares nuestros, en secreto. […]

Algunas conclusiones

Los Panamá Papers dejan en evidencia lo intrínseco de la corrupción del sistema capitalista. Se trata de un negocio, económica, política y judicialmente creado para financiar actividades ilegales con capitales robados.
Más allá de los personajes y entidades directamente involucrados, el conjunto de la farsa que representa la libertad de mercado y la democracia burguesa del sistema capitalista quedan en evidencia.
El círculo comienza en el momento en que la ganancia de la producción social no vuelve a la sociedad sino que queda en manos privadas. Continúa en el momento en que se oculta que dicho capital siquiera existe, y se invierte en lugares en donde la propia ley burguesa es aún más flexible para permitir esta estafa. Por si no fuera suficiente el hecho de robar capital de la sociedad para fines privados, y de forma oculta, este mismo capital es utilizado para financiar negocios ilegales que destruyen la propia sociedad: drogas, prostitución, terrorismo, etc. Y, como frutilla del postre, esos mismos capitales, en paraísos fiscales, son utilizados para evadir las sanciones que los propios organismos del sistema, como Naciones Unidas, se ven obligados a otorgar frente a este tipo de crímenes.
El conjunto del sistema, desde la producción y mercado capitalistas hasta las leyes que lo regulan, están pensados en función de la apropiación individual y privada de capitales sociales como algo legal, y más: común, de todos los días. Como si fuera normal.
De la misma forma, queda en evidencia que la democracia burguesa es precisamente la democracia de los dueños de la sociedad en contra de la real democracia de la mayoría. Mientras creemos que tenemos algún poder de influencia o decisión a través del voto de nuestros representantes, esos representantes nunca son trabajadores sino grandes millonarios, políticos y empresarios, que adaptan el propio sistema a sus intereses privados. Se trata de partidos y políticos cuyas campañas están financiadas con dinero robado de la sociedad.

[1] http://www.infobae.com/2016/04/10/1802937-cuanto-dinero-se-fuga-los-paraisos-fiscales

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Escrito por Ari Russo

6 mayo, 2016

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