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POLÍTICA CRIMINAL DE LOS GOBIERNOS Y LAS PATRONALES

POLÍTICA CRIMINAL DE LOS GOBIERNOS Y LAS PATRONALES
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COVID-19: AUMENTA LA PANDEMIA Y LA NATURALIZACIÓN

Argentina se encuentra entre los 10 países con más casos confirmados. Con más de 652 mil contagiados y más de 13 mil muertos, nos encontramos ante una situación delicada con colapso ya del sistema de salud en varias ciudades del país. En los últimos días se estuvo hablando de la posible “estabilidad” en la curva con proyecciones hacia un descenso, pero sin embargo los números de contagios diarios siguen oscilando nada más ni nada menos que entre los 12 a 13 mil casos. Y la creación de una vacuna está prevista tentativamente recién para mediados del 2021. Datos para nada positivos.

A pesar de estos números oficiales la realidad es otra. El funcionamiento general de la sociedad se encuentra cada vez más volviendo hacia esa “vieja normalidad”. Los comercios, por ejemplo, reabrieron su atención al público y todas las ramas del trabajo se encuentran en total funcionamiento. Existe una “naturalización” de la pandemia y con esto no hacemos referencia a que es porque la gente sale los fines de semana, sino que dicha naturalización se origina en las políticas que el Gobierno está llevando adelante, en donde nos obligan a salir a trabajar día a día, exponiéndonos a la enfermedad.

Ya hemos hablado en notas anteriores de cómo las cifras muestran que los mayores números de contagios se dan en los lugares de trabajo y no en la “irresponsabilidad de la gente” como lo quiere hacer ver Fernández. Qué irresponsable debe ser aquel que debe salir de su casa diariamente, tomarse el transporte público junto con otras miles de personas, compartiendo un espacio cerrado, llegar al trabajo y que, ni en ese lugar, posean las medidas necesarias de sanidad para evitar los contagios internos.  Un ejemplo claro son los trabajadores de la salud que siguen denunciando la falta de insumos necesarios y mejores condiciones laborales, no obstante que su trabajo representa un rol fundamental para el combate contra el coronavirus, y que se encontraron con la respuesta del Jefe de Gobierno de CABA, Horario Rodríguez Larreta, que fue la de represión.

Oficialistas u oposición: preservar las ganancias de las grandes empresas a costa de nuestras vidas.

Es cierto, que existen dos matices o dos grandes posturas frente a la pandemia, por un lado tenemos un oficialismo que nos muestra una cara un poco más conservadora en cuanto a la apertura, pero interesado en reactivar la economía para poder cumplir con las fechas de pago pactadas con el FMI. Y por otro lado una oposición que exige ignorar la pandemia y volver al funcionamiento anterior.

Esto lo vemos en la disputa que hay entre Larreta y el Ministro de Educación, Nicolás Trotta, por la vuelta presencial de clases, o en las posturas en cuanto a la apertura de los locales de comida, entre otros más. Pero, sin ahondar demasiado ni hacer grandes investigaciones, nos encontramos con intereses similares. El Gobierno, pese al incremento de casos durante los meses de mayo, junio y julio, no volvió para atrás en ningún momento ni preservó la vida de los trabajadores para que no salieran. Todo lo contrario, a medida que pasaban las semanas, entre anuncio y anuncio, cada vez más trabajadores se consideraban “esenciales” para afrontar la cuarentena. ¡Qué ironía!

El Gobierno no sacó ningún tipo de política específica para combatir las problemáticas de vivienda que afrontan los barrios populares, en donde las condiciones de vida en su mayoría son precarias producto de la desidia estatal, lo que provocó que la propagación del virus sea mucho mayor en estos sectores. La respuesta de Fernández sigue siendo la de saturar de policías dichos barrios y desalojar las ocupaciones, algo que puede llegar a darse.

El gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, representante del Pro, siguiendo la misma línea, no tiene reparos en demostrar su interés por volver a las clases, reabrir toda la economía o reprimir trabajadores de salud.

Todos bajo un mismo interés: preservar las ganancias de los bancos, las grandes empresas multinacionales y cumplir con el pago de la Deuda Externa.

No hay manera de que dichos intereses puedan ir de la mano de los nuestros. Mientras se siga pagando la Deuda Externa no habrá presupuesto suficiente para salud, vivienda, educación y trabajo. Mientras se siga sosteniendo a los empresarios, no hay forma de preservar las condiciones laborales y mucho menos mejorarlas. Por todo esto debemos exigir que esos millones de dólares destinados a la Deuda se pongan a disposición para solucionar los problemas inmediatos del pueblo.

Es necesario que los sectores industriales sean convertidos para la producción de respiradores,  máscaras, alcohol en gel y otros materiales esenciales para el combate del coronavirus. Es urgente: ¡condiciones y salarios dignos para los empleados de la salud!, incluyendo el pago de horas extraordinarias. Las empresas farmacéuticas y los hospitales privados deben ser expropiados y puesto bajo control de los trabajadores. Las vacunas, remedios y testeos deben ser gratuitos y accesibles para todos. ¡Basta de represión! ¡Por comités de autodefensa! Viviendas dignas para todos ¡Ocupación de tierras y viviendas desocupadas! ¡Salarios iguales a la canasta básica ajustable a la inflación! ¡Las escuelas no son guarderías laborales, por una educación accesible para todos! ¡Por un gobierno de los trabajadores!

 

EL SHOW DEBE CONTINUAR

COPA LIBERTADORES: BOTÓN DE MUESTRA

Un ejemplo claro de cómo se intenta naturalizar la pandemia es la Copa Libertadores del fútbol sudamericano. Se está llevando adelante a pesar de ser un deporte grupal y de mucho contacto físico. Sin importar la exposición de los jugadores, son llevados a distintos países de Latinoamérica para disputar partidos. No lo hacen por sus jugadores ni lo hacen por la gente, lo hacen por los millones de pesos que se están perdiendo los grandes empresarios del fútbol. Necesitan volver a funcionar a toda costa, no les interesa la salud del jugador, les importan los millones y millones que se ganan en cada transmisión de partidos junto con sus tandas publicitarias. Repudiamos esta decisión de la CONMEBOL y de la FIFA de reanudar una actividad que está lejos de ser necesaria frente a la grave situación de pandemia. También repudiamos a los clubes y gobiernos estatales que permiten estas aberraciones.

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