REDUCCIÓN DE LA JORNADA Y REFORMA LABORAL

Escrito por Cristian Verite

3 septiembre, 2021

La búsqueda de votos por parte de los partidos en estas elecciones instaló una serie de planteos que influyen en lo concreto sobre la vida del conjunto de los trabajadores y trabajadoras argentinos. 

Uno es el planteo de la reducción de la jornada laboral presentado por Hugo Yasky (Titular de la CTA de los Trabajadores) y Sergio Palazzo (Secretario General de la Asociación Bancaria).

Por otra parte, el segundo planteo es de quienes impulsan la necesidad de una Reforma Laboral, encabezado por la Unión Industrial Argentina (UIA), que entre los puntos centrales levanta la eliminación de las indemnizaciones.

Reducción de la jornada laboral

El dirigente sindical bancario y pre candidato a diputado Sergio Palazzo es uno de los impulsores del proyecto de ley que llevaría a 6 horas la jornada de trabajo. Existe otro proyecto similar que llevaría de 48 horas a 40 horas semanales en todo el país. Pero la argumentación presentada por ambos proyectos está sustentando sobre la base de mejorar la productividad, que básicamente es el incremento en los ritmos de producción y así producir más en menos tiempo para mayor ganancia patronal. Y no está claro si sería con reducción salarial, como seguramente presionarán los empresarios. 

A esto hay que sumarle que hoy en la Argentina casi el 50% de los trabajadores y trabajadoras se encuentra en condición de “no registrado”, por lo cual la reducción de la jornada beneficiaría en el mejor de los casos a la mitad de los trabajadores activos del país.

La Argentina se encuentra entre los que tienen mayor carga horaria laboral semanal, entre los países que llevan registros en sus legislaciones, estando por encima de los países vecinos como Brasil con 44 horas, o Chile con 45 horas.

Claramente la reducción de la jornada laboral es una necesidad del conjunto de la clase trabajadora, pero debe estar al servicio de la creación de nuevos puestos de trabajo y no a mayor explotación y ganancia patronal, no al servicio de quienes buscan tener en condición de descartables a los trabajadores.

Una Reforma Laboral en curso

La pandemia aceleró un proceso que ya venía en curso desde el anterior gobierno macrista:  los planes de una Reforma Laboral en la Argentina. 

Frente al freno que se le puso en las calles en el 2017, el gobierno de Macri avanzó en las reformas por convenios y empresas donde centralmente apuntaba a los incrementos de la productividad como fueron los casos de la industria textil, automotriz y petroleros. 

Estas reformas continúan con el actual Gobierno como lo ratifica el  Ministro de Trabajo, Claudio Moroni: «Con varios gremios estamos trabajando en los convenios, pero no en la legislación general«.

El Gobierno de Alberto Fernández, bajo el escudo de la pandemia, emitió decretos que permiten  a las empresas contratar personal de agencia por tiempo indeterminado y así no tener que efectivizarlo, afectando también a los y las trabajadores/as de la salud que comenzaron a ser despedidos.

El FMI ya expresó la necesidad de generar las mejores condiciones para que las empresas puedan contratar trabajadores. Esa es la base del futuro acuerdo que debe firmar la Argentina con ese organismo. En el mismo sentido, desde la UIA y apoyado por sectores del mismo gobierno peronista, se impulsa el plan “mochila argentina”. Proyecto que significa la eliminación de las indemnizaciones pagadas por las empresas y crea un fondo indemnizatorio que sería manejado por la ANSES con aportes de los trabajadores, quienes en definitiva  terminarían pagando sus despidos.

El otro hecho es el reconocimiento por parte del Ministerio de Trabajo de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), con el objeto de que las patronales puedan contratar a beneficiarios de planes sociales de manera temporal y pagando solo el faltante de lo que marca el convenio. Ya están avanzadas las negociaciones para una prueba piloto que no es más ni menos que con sectores del campo a través de un acuerdo firmado con la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), mediante el cual pueden contratar en forma temporaria a desocupados/as para la cosecha. Este paso en la precarización garantiza a las patronales de que el Estado, además de subsidiarlas, se hace cargo de un porcentaje del salario por un lado y por el otro tener mano de obra descartable, ya que la UTEP abarca a casi 2,5 millones de personas.

Frenar la Reforma y por una verdadera reducción de la jornada laboral

Estos debates son una muestra de lo que viene después de las elecciones para el conjunto de la clase obrera y sectores populares. Un Pacto Social que sigue su curso y un FMI exigiendo sus reglas, donde más allá de quien gane las elecciones las intenciones de los partidos patronales es cumplir con sus exigencias al servicio de unos pocos.

Es por esto que nuestras conquistas debemos defenderlas en las calles y esas calles no van a ser pacíficas, ya lo muestra la historia con la conquista de las 8 horas de trabajo o más recientemente con el freno al intento de Reforma Laboral de Macri en el 2017. 

La direcciones sindicales siguen mostrando que no están a la altura de lo que necesitamos. Por eso debe tomar protagonismo la autoorganización por barrios, escuelas y fábricas, formando comités que garanticen nuestra defensa.

Desde el PSTU estuvimos en la primera línea enfrentándonos a la Reforma Previsional del macrismo y a todo su aparato represivo y volveremos a estar para frenar la Reforma Laboral y conquistar las 6 horas de trabajo sin reducción salarial, porque estamos seguros de que no hay ninguna chance de obtener algo bueno para la clase obrera del Congreso, sin que estemos movilizados en la calle.

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Escrito por Cristian Verite

3 septiembre, 2021

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