Rompamos el bloqueo a la Revolución Siria

Escrito por pstu

15 agosto, 2015

Se celebró en Estambul (Turquía), los días 11 y 12 de julio una conferencia sobre la revolución siria que contó con la presencia de activistas y organizaciones que siguen apoyando la lucha del pueblo sirio contra la dictadura de Bashar al-Assad y los distintos grupos islamistas fundamentalistas contrarevolucionarios como ISIS, el Frente al-Nusra y el ejército del Islam.
La Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI) participó en la conferencia reafirmando su apoyo a una de las revoluciones más profundas y dramáticas de los últimos tiempos.
Nuestra organización ha realizado (en países como Brasil, el Estado Español y Argentina) actividades de solidaridad con la revolución y de denuncia de la posición de la enorme mayoría de la izquierda mundial, que, por sus vínculos con el castro-chavismo, apoyan a Bashar al-Assad, que dicen tratarse de un líder antiimperialista, o simplemente ignoran la lucha del pueblo sirio.
La conferencia lanzó la campaña “Rompamos el cerco a la revolución siria”, cuyo objetivo es visibilizar la revolución siria destacando las luchas del pueblo sobre el terreno. La idea es organizar eventos y concentraciones en la semana de 21 de agosto, en el segundo aniversario de los ataques químicos de Ghouta.


Con el pueblo de Siria: abajo Bashar, ISIS y las intervenciones imperialistas

En marzo de 2011, en la ola revolucionaria desatada en la región, los trabajadores, los jóvenes y los campesinos sirios salieron masivamente a las calles contra el régimen dictatorial de Bashar Al Asad, quien respondió a las protestas pacíficas con una feroz represión: detenciones, torturas, barriles explosivos, armas químicas lanzadas contra los barrios populares. Cuatro años después, el pueblo paga un alto precio por su lucha por la libertad: más de 300 mil muertos, en un 95% a manos de las fuerzas de Asad). El número de heridos, detenidos y desaparecidos es aún desconocido, aunque podría ser por lo menos medio millón en total. Por otra parte, el número de los detenidos se estima en más de 200 mil, con la suerte de que aún más podrían ser descubiertos. Miles de pueblos y aldeas destruidas, más de 11 millones obligados a abandonar sus hogares, incluidos cuatro millones de refugiados fuera del país. Cifras atroces que muestran el sufrimiento causado por este régimen sangriento, utilizando todo su arsenal mortal contra su pueblo para mantenerse en el poder.
El mismo régimen que impuso políticas neoliberales contra los trabajadores, los jóvenes y los campesinos pobres. Pero el hecho de que continúe la resistencia contra esta máquina de odio de clase y sectario, muestra la determinación de la lucha del pueblo. Prueba de ello es la actividad de los comités y los consejos locales y las manifestaciones en las zonas liberadas, o la actividad a las redes sociales. Saludamos el especial e importante papel de las mujeres, que se incorporaron a la revolución desde el primer día, y que serán claves en la vida política de una Siria libre y democrática.
La Revolución siria no sólo tiene que enfrentar las atrocidades del régimen. Se enfrenta también a la actuación y el proyecto reaccionario del ISIS (Daesh en árabe), que surgió como una fuerza ajena en Siria para destruir la revolución. Se ha beneficiado de la financiación y las armas de Arabia Saudita y Qatar, y de la ayuda de Turquía, que abre sus puertas a la entrada de los combatientes. Sus enfrentamientos con el régimen han sido excepcionales, mientras Bashar ha instrumentalizado a los fundamentalistas como una fuerza de choque contra la revolución: Asad vació sus cárceles de yihadistas para llenarlas de estudiantes, jóvenes, desempleados, opositores, campesinos, trabajadores, blogueros, mujeres, periodistas, y activistas de la izquierda y de los Derechos Humanos. El desarrollo de Daesh también es una consecuencia de las armas que Estados Unidos ha dejado en la región, y de los resultados catastróficos de su política.

La revolución siria atraviesa una situación muy crítica. En el plano militar, el régimen retrocede, y sólo controla un tercio del territorio. Su existencia depende de la ayuda de Irán a sus milicias, que se convierten poco a poco en una especie de fuerza de ocupación con una fuerte presencia de generales iraníes en las fuerzas armadas sirias. La fragmentación de la élite dirigente de régimen se acelera.

Como activistas, intelectuales y organizaciones de la izquierda en Siria, países Árabes, Turquía, Europa y América Latina, que apoyamos la lucha de los pueblos y sus revoluciones, declaramos que:

1. Apoyamos la heroica lucha del pueblo sirio, que por desgracia quedó aislada frente a la máquina asesina del régimen. Denunciamos el silencio o la abierta complicidad de una parte de la izquierda internacional, que se coloca en el lado del régimen, y que es el responsable de este aislamiento. Esto ha agravado todavía más la situación de los que están luchando en Siria por la libertad y la justicia social: una traición que la historia no perdonará. Apoyamos la lección de lucha y resistencia popular: a pesar de todas las dificultades, las masas en Siria continúan exigiendo dignidad, trabajo, pan y libertad. El pueblo kurdo ha participado en la Revolución desde el principio, puesto que sus derechos estaban reprimidos como los de todos los sirios, y sin lugar a dudas, el triunfo de la Revolución supondrá la conquista de sus derechos democráticos.

2. Condenamos la intervención de todos los gobiernos regionales e internacionales que son hostiles a la Revolución Siria porque su victoria daría un nuevo soplo de esperanza a los pueblos del Oriente Medio, el Magreb y más allá. Irán (con Hezbolá) y Rusia han puesto al servicio del régimen una fuerza militar sin la cual no podría sobrevivir. Turquía y los países del Golfo (especialmente Arabia Saudí y Qatar) apoyaron las fuerzas fundamentalistas para convertir el conflicto en una guerra civil sectaria, y controlar el futuro del país después de la caída del régimen. Las fuerzas imperialistas de Estados Unidos y Europa están comprometidos en una campaña de bombardeos en Siria como en Irak que refuerza los esquemas y reacción yihadista, y al mismo tiempo tratan de “blanquear” a Bashar en la escena internacional “frente al peligro islamista.” También responde a los intereses de Israel, con quien el régimen mantiene un estrecho vínculo para garantizar la estabilidad de la región y para asegurar su frontera norte. La connivencia de la fuerzas del régimen con el ISIS (Daesh) para aplastar la resistencia de los refugiados palestinos en Yarmouk es sólo el último ejemplo de la colaboración objetiva del régimen de Damasco con el Estado sionista.

3. Condenamos al ISIS (Daesh) y otras fuerzas fundamentalistas como Jayüsh al Islam o Al-Nusra, también están tratando de imponer su poder reaccionario y extremadamente violento contra los sueños de liberación, mientras detienen secuestran y mutilan activistas y líderes de la revolución.

4. Alertamos de que no hay una solución política que incluya al régimen para alcanzar los objetivos de las masas movilizadas por la construcción de una Siria libre, democrática y garante de la justicia social. Son estas masas las que deben decidir el destino de su lucha.

5. Denunciamos Europa fortaleza que condena a la muerte a miles de refugiados, incluyendo muchos sirios que huyen de la masacre y no tenía más remedio que arriesgar sus vidas en el Mediterráneo, que se convirtió en la mayor fosa común en el mundo: los “parias del mar” se ahogan o se convierten en los esclavos del siglo XXI en una Europa azotada por la crisis económica. Al lado de la tragedia humanitaria, se trata fundamentalmente de un problema político.

6. Sabemos que la lucha en Siria es una expresión de la demanda de la libertad y la justicia social a nivel regional y mundial. Forma parte de una ola internacional revolucionaria desencadenada por la profunda crisis capitalista desde 2008, que conllevó una ofensiva del imperialismo y de la burguesía contra los intereses de los trabajadores, los jóvenes y los pobres. La lucha contra los efectos de la crisis capitalista no puede separarse de la lucha contra las dictaduras. El destino de la Revolución siria está ligado al de las luchas populares en Iraq, Bahrein, Egipto, Túnez, Libia, Yemen y otros países donde la juventud, los trabajadores y los campesinos se rebelaron contra la opresión y la miseria. También se une a la lucha de los palestinos que resisten a la ocupación desde 1948. Y más allá de la región, también se hace eco de los movimientos en América Latina y Europa contra el neoliberalismo, como el contundente “no” de los trabajadores y la juventud en Grecia contra la austeridad y la dictadura de la deuda.

7. Apoyamos a los comités locales, los consejos revolucionarios y los grupos humanitarios que trabajan sobre el terreno, y a las brigadas independientes del Ejército Sirio Libre que luchan contra el régimen y los grupos fundamentalistas. Y apoyamos a los grupos de izquierda en siria para que se fortalezcan y puedan proteger y profundizar la revolución para conseguir sus objetivos originales. Sin embargo, la victoria de la Revolución en Siria, abriría un nuevo camino en toda la región y más allá en beneficio de las luchas de los trabajadores y las masas populares.

Nos comprometemos a:

1. Confirmar nuestro apoyo y organizar nuestra actividad para contribuir al esclarecimiento de la realidad de la revolución, fortalecer su eficacia y proporcionar todos los esfuerzos posibles para su triunfo

2. Difundir esta declaración por todos los medios posibles

3. Impulsar una campaña bajo el lema “Rompamos el bloqueo de la revolución Siria”

– Conmemorar el segundo aniversario de la Masacre de Goutha del 21 de agosto de 2013 con actos públicos en los países en los que trabajamos
– Organizar una semana de solidaridad internacional con la Revolución Siria entre el 5 y el 11 de octubre de este año
– Lanzar una página web/facebook para compartir informaciones y materiales.

4. Hemos constituido un Comité de Coordinación para poner en marcha esta campaña y organizar futuras actuaciones.

Ver firmantes en www.litci.org

 

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15 agosto, 2015

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