SALIR DEL FONDO EN EL QUE ESTAMOS

Escrito por pstu

5 junio, 2021

Con la campaña electoral ya en curso, la pandemia en su peor momento y una inflación arrolladora, el problema de la Deuda vuelve a estar en el centro de las preocupaciones de todo el arco político patronal. 

Todos esos partidos tienen como punto de partida la búsqueda de ser vistos como garantías y tener la aprobación de los grandes grupos económicos del imperialismo y el país. No es nada casual que, en un año electoral, Alberto Fernández y Martín Guzmán, salgan de gira por Europa reuniéndose con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, o con los presidentes de Francia y el primer ministro de España, pidiendo apoyo en cuanto a la renegociación de la Deuda y comprometiéndose a darle buenas posibilidades para que las empresas de dichos países puedan invertir en la Argentina.

 

Las negociaciones

El 31 de mayo el país tenía que pagar el vencimiento con el Club de París por 2.500 millones de dólares para no entrar en default, pero hay  60 días de gracia, con los que cuenta el Gobierno para buscar una refinanciación. Los buitres del Club de París se muestran optimistas en cerrar un acuerdo, básicamente porque la refinanciación les garantiza un incremento en los intereses y una Argentina dispuesta a continuar cediéndoles beneficios, principalmente en la extracción de nuestros recursos naturales como el petróleo y la minería.

En la misma sintonía se encuentra la negociación con el FMI donde la deuda asciende a casi 46 mil millones de dólares. Muy lejos está el Gobierno de un enfrentamiento con ese organismo. El compromiso es aún mayor, así lo señala Kristalina Georgieva: “También nos comprometimos a continuar trabajando juntos en un programa respaldado por el FMI que puede ayudar a Argentina y a su gente a superar estos desafíos, fortaleciendo la estabilidad económica” 

Las recetas de “colaboración” por parte del FMI no son nada nuevas. Se basan en el achicamiento de las asistencias por parte del Estado con el objetivo de generar mayor sometimiento en esos países y así tener mejores condiciones de explotación de las multinacionales privadas. Es por eso que exigen de manera permanente reformas previsionales y laborales, como ya tenían acordado en el 2017 con el gobierno de Macri, y como también lo podemos ver hoy en Colombia con el intento de Reforma Tributaria que fue frenada por la clase obrera de ese país. 

 

¿Frenar al FMI o campaña electoral?

 

El 25 de Mayo salió una proclama firmada por más de 2.000 personalidades encabezada por la diputada Fernanda Vallejos y el ex juez de la Corte Suprema, Raúl Zaffaroni, y además están las firmas de dirigentes sindicales como Pablo Moyano, Héctor Dáer, Hugo Yasky, entre otros.

El planteo central es: «Impulsar la suspensión de los pagos por capital e intereses con el FMI y el Club de París, mientras se extienda la emergencia sanitaria» y «Renegociar la disminución de intereses, cargos y comisiones previstos en los acuerdos vigentes».

Este planteo no es una salida de fondo, ni un cambio de modelo, ni siquiera se refiere al conjunto de la Deuda Externa.  Sin embargo, frente a la grave situación en la que estamos sería progresivo suspender los pagos y dejaría mejores condiciones para pelear por una suspensión definitiva y el no pago del conjunto de la deuda ilegítima. 

Pero para hacerlo no alcanza con una proclama, ni con un discurso. Sería necesario construir y convocar una amplia movilización popular.

Al no impulsar esto, al quedarse en las palabras, la declaración parece tener más un objetivo electoral de un  ala «más confrontativa» del Gobierno, que algo por lo que están dispuestos a pelear. 

No es de extrañar que el tema FMI vuelva a formar parte de la campaña electoral del sector del  Frente de Todos más identificado con el kirchnerismo. Ya que fue también un aspecto fundamental de la campaña contra Macri y en su momento movilizaron miles bajo la consigna “No volvamos al Fondo», pero lo primero que hizo el Gobierno al asumir fue sentarse con el FMI.

Esta contradicción, presente en muchos de los votantes antimacri, es la que quieren resolver con esta proclama. 

Sin embargo, esta no deja de ser una oportunidad para que quienes realmente queremos pelear contra el Fondo les exijamos a esos importantes dirigentes sindicales, políticos y sociales que, al menos, sean consecuentes con su propia declaración y movilicen en función de esta. Desde el PSTU, aún planteando sus limitaciones, estaríamos en la primera línea de esa acción.

 

Necesitamos un Plan Obrero de Emergencia


Esta cuestión y lo acuciante de la situación económica y social en la que estamos, impone la necesidad de discutir cuál es la salida para el pueblo trabajador.

En Argentina tenemos una experiencia histórica de lo que significa el FMI en nuestras vidas y no podemos olvidarlo. Muchos votaron al Frente de Todos para ver una «Argentina de pie» (como decía el slogan de campaña). Pero el Gobierno desde el comienzo se pasó rogando una refinanciación al Fondo, refinanciación que significa seguir pagando millones en intereses y aumentar la Deuda futura. 

¿Y qué hay para el pueblo trabajador? Aumento de la pobreza, inflación y los alimentos por las nubes (ver página 5), agravamiento del problema de la vivienda (ver página 12), contagios y muertes por COVID-19 entre los trabajadores y sectores populares (ver página 4) y con todo esto, aumento de los peores flagelos de la sociedad, violencia machista, xenofobia, etc. 

Desde el PSTU creemos que para solucionar estos problemas es necesario cambiar completamente el rumbo. Y pelear por imponer un Plan Obrero de Emergencia con medidas que realmente estén al servicio del pueblo trabajador

Un plan obrero que frente a la inflación proponga el aumento general de salarios para ocupados,  desocupados y jubilados igual a la canasta familiar, con cláusula gatillo mensual, para que la inflación no se lo devore en unos pocos meses.

Que frente a la pandemia, proponga vacuna para todos y todas ya, empezando con la inmediata confiscación de las que se producen en el país. Y que mientras se garantiza la vacunación lo más rápida posible  disponga un cese real de toda actividad no esencial, con un ingreso económico garantizado. En los lugares de trabajo realmente esenciales los testeos deben ser permanentes, para frenar rápido los brotes y férreo cumplimiento de los protocolos. No podemos seguir naturalizando la muerte de compañeros y compañeras o familiares, cuando son muertes evitables. 

Un plan obrero que tome medidas contra la desocupación, no solo impidiendo despidos, sino dando trabajo digno a los actuales desocupados con planes de obras públicas, que solucionen a su vez el terrible problema de vivienda y los problemas de infraestructura en los barrios obreros y las escuelas. 

Para combatir la violencia machista, no alcanza con palabras y ministerios, es necesario decretar una emergencia nacional con urgente presupuesto, no solo para garantizar un ingreso que permita a las mujeres no quedarse con los violentos para no morir de hambre, sino también para la construcción de refugios y viviendas especiales para las víctimas de violencia y sus hijos e hijas. 

Muchos compañeros y compañeras, quizás piensan que todo esto suena muy bonito, y que no habría plata para realizarlo. Eso es lo que todos los Gobiernos nos quieren hacer creer, pero plata hay, las reservas del Banco Central están aumentando y la recaudación fiscal también. Si se aplicaran impuestos reales a las grandes fortunas, aumento de las retenciones al agro,  petroleras y mineras, a los bancos y el capital financiero, si se confiscaran los grandes latifundios y extensiones de tierra y se nacionalizaran y estatizaran los recursos naturales,  si se dejara de pagar la ilegitima Deuda Pública Interna y Externa, habría plata para eso, y para mucho más. 

Pero para eso es necesario estar dispuestos a hacer lo que hicieron los patriotas con la Primera Independencia Argentina y Continental, una revolución que rompa las cadenas coloniales, y esta vez encabezada por los trabajadores y trabajadoras, se proponga un  modelo de país opuesto al modelo capitalista que nos hunde en la miseria.

Ningún político patronal por mas slogan de campaña que usen, está dispuesto a dar vuelta la tortilla (porque los perjudica), es una tarea que solo  podemos llevar adelante los trabajadores y trabajadoras organizados, tomando los problemas en nuestras manos, recuperando lo mejor de la tradición de las luchas del movimiento obrero (ver página 6) y construyendo en las peleas cotidianas una nueva dirección política y sindical del movimiento obrero. 

Suena a mucho, y lo es. Pero los pobres del mundo no tenemos opción. Desde el PSTU estamos al servicio de esa ardua y necesaria tarea. 

 

Firmá el petitorio
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