SOBERANÍA ALIMENTARIA: ¿QUÉ ES Y CÓMO ALCANZARLA?

Escrito por Leandro Aznar

3 julio, 2020

“Con la expropiación de Vicentín estamos un paso más cerca de la soberanía alimentaria”, decía Alberto Fernández mientras anunciaba el proyecto de expropiación que no fue.

El concepto de “soberanía alimentaria” fue introducido por primera vez por la organización Vía Campesina, (que reúne a campesinxs, jornalerxs, comunidades de pueblos originarios, de todo el mundo) en 1996. La definen como “el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo”.

Hambre en el granero del mundo

“El granero del mundo” es como han llamado a nuestro país en varias ocasiones. La Argentina es capaz de producir alimento para 400 millones de personas (10 veces su población). Somos el tercer productor mundial de miel, soja, ajo y limones. El cuarto de peras, maíz y carne. El quinto de manzanas.  El séptimo de trigo y aceites. El octavo de maní. 

Sin embargo, nadie parece poder explicar porque son mas de 5 millones quienes sufren inseguridad alimentaria grave (2018, Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la Agricultura). La respuesta la encontramos en que, entre otras cosas, el 60% de la tierra se ocupa en el cultivo de soja, que casi en su totalidad se destina a la exportación. A su vez, para disponer de más tierras para su cultivo, se procede al desmonte de bosques.

La carne también se exporta en su mayoría, se vende a precios altísimos a los que solo acceden unos pocos en el exterior. Consecuencia de esto, va a parar a los desperdicios. Lo mismo ocurre con otros tipos de alimentos. Sólo en América Latina se tira el 20% de la comida que se produce en el mundo, según el mismo organismo de la ONU citado precedentemente.

Alimentos al mejor postor

Todo esto sucede porque la producción de alimentos no se encuentra al servicio del acceso de toda la población a una alimentación saludable, sino del lucro y la especulación de los grandes terratenientes y las multinacionales. No hay mejor ejemplo de esto que ver a los ganaderos derramando leche en la ruta durante el lock out del 2007 contra la resolución 125 (las retenciones a la soja durante el gobierno de Cristina).

De este gran problema, Vicentín es sólo una pequeña parte, la sexta exportadora de granos del país. Titanes del negocio como Cargill, Dreyfus, COFCO, y demás seguirán en el camino de la especulación, muy probablemente contando con la parte privada que quede de Vicentín.

A nivel mundial la producción de alimentos está casi totalmente concentrada en 10 multinacionales que operan a lo largo del mundo. Entre ellas Unilever, Pepsico, Coca Cola, Nestle, Mondelez. Y todas y cada una, operando en la Argentina. Las grandes cadenas de supermercados también participan en el juego y consiguen su parte de la torta.

No existe soberanía alimentaria en el capitalismo

Si volvemos a la definición de Via Campesina, vamos a ver que aún si se expropiara Vicentín, estamos muy lejos de llegar a la soberanía alimentaria. Con la comida a precios de exportación cada vez más lejos del alcance de nuestros salarios, familias enteras pasando hambre, niños con desnutrición.

Ni hablar de la destrucción del medio ambiente, de los recursos que se tiran, en nombre de hacer un mejor negocio. El hambre no encontrará freno en el marco de este sistema. A la soberanía alimentaria, como a la soberanía en cualquier aspecto, solo se llegará de manos de los trabajadores. Sin tocar la especulación y las ganancias astronómicas de los empresarios, será imposible alcanzarla. Y para eso son medidas fundamentales la nacionalización del comercio exterior y los puertos, de toda grande extención de tierra productiva y de la industra ganadera y alimenticia. 

Solamente dando vuelta la tortilla, con los trabajadores tomando el control de las fábricas, de las tierras, planificando qué producir con el objetivo de garantizar una alimentación adecuada para toda la población. Así, no solamente podríamos erradicar el hambre en nuestro país, sino también en toda América del Sur.

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Escrito por Leandro Aznar

3 julio, 2020

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