TLC: lo que el ALCA no pudo

Escrito por pstu

3 noviembre, 2016

Desde marzo el gobierno se encuentra negociando una mayor “apertura” del país. El mes pasado, salió a la luz que se estaría discutiendo la posibilidad de hacer un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU. No es la primera vez en el año que se habla de esta posibilidad. Lo que se encuentra atrás es una mayor entrega del país, junto con miseria y hambre para los trabajadores.

Hacia principios de siglo XXI, EEUU quiso imponer un TLC global a toda Latinoamérica, el ALCA, que fue derrotado por cinco revoluciones y la resistencia generalizada del continente.
Ya estaba entonces la triste experiencia del NAFTA, TLC firmado en 1994 entre Canadá, EEUU y México.
Ante el fracaso del ALCA, EEUU cambió su estrategia e intenta desde entonces la misma política pero por regiones o países. La propuesta del gobierno de Macri se inscribe en este plan del imperialismo.
Veamos las consecuencias de algunos de los tratados en vigencia. En México, luego de más de 22 años de NAFTA, el salario disminuyó alrededor del 20%, la mayor parte del empleo generado es en las “maquilas”, la pobreza aguda (alimentación deficiente) aumentó en un 76,4%, se incrementaron las migraciones, el narcotráfico y la trata de personas. (1)
Algo similar ocurrió con los TLC entre EEUU y Centroamérica. Desde 2003 hasta ahora, no hicieron sino agravar las condiciones de extrema pobreza y degradación social (Honduras, Guatemala y Panamá se encuentran entre los diez países más desiguales del planeta)

Argentina y los efectos de la crisis mundial

En la Argentina, la crisis económica está pegando cada vez más fuerte. En el mes de septiembre, la industria cayó un 7,3% en comparación con el año pasado. (2) Por eso, entre los empresarios se disputan cómo mantener sus ganancias para evitar que otros se las quiten.
Dentro del mismo macrismo esto se ve. Hay un desacuerdo constante entre algunos sectores que quieren una apertura total de la Argentina al mercado mundial y otros que desean que sólo sea parcial. Unos esperan mantener sus ganancias comprando barato y así reducir sus costos. Los otros mantener sus beneficios vendiendo caro o siendo subsidiados por el Estado. De los trabajadores ni hablar.
Pero, además, hay otro problema. La matriz productiva del país está en crisis. La famosa lluvia de inversiones que nunca llegó. El blanqueo que fracasó. Las fortunas que se pagan por la deuda externa. Junto con las multinacionales que saquean al país sin dejar nada. Todo eso hace que económicamente la Argentina se vaya agotando y que el gobierno de Macri tenga que salir a mendigar alguna inversión extranjera que le permita dar aire a la economía.

La sangre del diablo

En una visita reciente a los EE.UU. el Ministro de Producción, Francisco Cabrera, afirmó: “Es muy importante ir hacia un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y queremos que este país sea el primer inversor extranjero en la Argentina”. (3) Recuerda bastante al pacto conservador Roca-Runciman de 1933, que significó una sumisión total al imperialismo inglés: “La Argentina es por su interdependencia recíproca, desde el punto de vista económico, una parte integrante del Reino Unido”.
Si bien, más tarde la canciller argentina salió a relativizar la afirmación, (4) se ve que hay sectores dentro del gobierno que están impulsando un TLC.
¿Cuál es el problema? Por una parte, las economías argentina y yanqui son competitivas. En otras palabras, producen en gran parte lo mismo –soja, maíz, etc. No se complementan, así lo que podría comprar a la Argentina se vería reducido. Por el otro, aunque existen algunos productos que los EE.UU. comprarían, son todos agropecuarios –limones, carne vacuna, etc.- y ninguno manufacturado. Por último, como los TLC benefician a los países que tienen la industria más desarrollada, haría que muchas de las fábricas argentinas se vieran obligadas a cerrar a causa de la competencia de los bienes yanquis.
Todo lo anterior llevaría a una reprimarización mayor de la Argentina, volviendo a aumentar su rol como productora de bienes agropecuarios y con escasa tecnificación. En otras palabras, poca industria, menos empleo y renovándose de “granero del mundo” a “supermercado del mundo”. Es así que la gran beneficiada sería la economía yanqui que encontraría un nuevo mercado para vender sus productos.

Algunas palabras más

Aunque nada está definido sobre el TLC con EE.UU., Cabrera agregó: “Pero eso no es lo importante; la clave es que pueda haber libre comercio para poder atraer más inversiones”. (5)
Más inversiones implica reproducir el sistema actual. ¿Por qué no usar los millones que se pagan por la deuda para el país? ¿Por qué no confiscar los millones que saquean las multinacionales sin dejar nada a cambio?
La solución a la crisis económica en beneficio de los trabajadores sólo la pueden dar ellos mismos, enfrentando estos tratados siniestros como lo hicieron antes con el ALCA y con un Plan Obrero Alternativo que elimine el beneficio de los empresarios y banqueros y lo otorgue al conjunto de la clase obrera.

(1) Fundación Este País, datos entre 1992 y 2006 (NAFTA se firmó en 1994)
(2) Estimador Mensual Industrial del INDEC, citado por La Nación 31/10/16
(3) La Nación 27/10/16
(4) La Nación 29/10/16
(5) La Nación 28/10/16

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Escrito por pstu

3 noviembre, 2016

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