Una marea que crece en Latinoamérica

Escrito por Bettina Balmonti y María Magdalena

9 junio, 2016

Mujeres, hombres, niñas y niños con sus padres, trabajadoras y trabajadores con sus sindicatos, jóvenes y sus centros de estudiantes, organizaciones políticas, carteles armados en casa. La multitud se apodera de las calles, agita sus consignas: #NiUnaMenos, #VivasNosQueremos, #PorTodasElas.

¿Cuándo y dónde sucede esto? Pudo ser un jueves 3 de Junio de 2015 o un viernes 3 de Junio de 2016 en Argentina o Uruguay, un domingo 24 de abril de 2016 en México u otro domingo 29 de mayo también de 2016, en Brasil.

La brutalidad del ajuste que aplican los gobiernos de todo pelaje para hacer pagar a los trabajadores y a los pueblos la crisis de los empresarios y banqueros está provocando una reacción cada vez más fuerte en nuestro continente. Esto tiene expresiones muy concretas en las condiciones de vida de las familias trabajadoras y principalmente de las mujeres.
En Argentina, en más de ochenta ciudades y por segunda vez fuimos parte de la conmoción que genera salir a movilizarse, con un reclamo cercano, inmediato, político, del que nos apropiamos y lo gritamos en voz alta, se lo explicamos a los demás, lo defendemos, y denunciamos a los responsables. Es una emocionante complicidad entre mujeres víctimas o potenciales víctimas de todas las formas de violencia machista. Es el sentir que no estamos solas, que a muchas nos pasa lo mismo, pero además, que importantes sectores de la población, respaldan y defienden nuestro hartazgo, entre ellos, muchísimos hombres.
También Uruguay vibró por miles el 3J con su propio #NiUnaMenos.
Poco antes, Mexico había sido desbordado por manifestantes bajo el lema “Vivas nos queremos” que exigieron campañas concretas para combatir el machismo en la sociedad.
Y hace días, en Brasil, una multitudinaria movilización en varios estados, ocupó las calles denunciando la violencia sexual y el machismo. El caso públicamente conocido de la joven de 16 años violada por 33 hombres y luego publicado en las redes, enfureció a la población brasileña que salió a exigir el fin de toda violencia contra la mujer #PorTodasElas.

Peleas que enfrentan por igual a todos los gobiernos ajustadores

Esa violencia no es de ayer. No comenzó con Macri en Argentina ni con el impeachment a Dilma en Brasil.
En Latinoamérica, las tasas de embarazo precoz, íntimamente relacionado con la violencia sexual y con la perpetuación de la extrema pobreza, son altísimas y empeoraron en los últimos años. Venezuela es el de mayor índice en Sudamérica seguido por Ecuador.
En todo el continente son norma la ilegalidad del aborto (que solo penaliza a las mujeres pobres), con la sola excepción de Cuba, Puerto Rico, Distrito Federal (México) y Uruguay y la falta de derechos básicos para la comunidad LGBT.
En Argentina, el actual ajustazo de Macri, de los gobernadores e intendentes, es un constante castigo, con precios y tarifas por las nubes, cierre de los poquísimos servicios de atención a las víctimas de violencia y un saldo de miles de nuevos desocupados en gremios mayoritariamente femeninos, como los estatales.

Pero la primera movilización por #NiUnaMenos fue un clamor al gobierno de Cristina Kirchner. Pasó un año; continuamos con casi un femicidio diario como entonces; los últimos tres fueron de niñas de 12 años, dos de ellas asesinadas luego de sufrir violencia sexual: Micaela en Bahía Blanca, Milagros en Tucumán y Guadalupe en Rosario. Siguen los crímenes de odio contra lesbianas y travestis.
Estamos peleando por la libertad y desprocesamiento de Belén, condenada a 8 años de prisión en la provincia kirchnerista de Tucumán por ser pobre, por no poder pagar un aborto, por tener que atenderse un aborto espontáneo en el hospital público.
Con Macri hay un presupuesto miserable para combatir la violencia hacia la mujer e igual pasaba con Cristina; continua la misma precariedad laboral, los empleos por agencia se pierden por quedar embarazadas o por simple reducción de personal; hay trabajo esclavo, acoso sexual de jefes y encargados y no otorgan a las compañeras las categorias que les corresponden; hay una falta casi absoluta de jardines maternales gratuitos.
Brasil, de acuerdo con un estudio de FLACSO, es el quinto país del mundo con más femicidios. Éstos aumentaron en un 21% entre 2003 y 2013, durante los gobiernos de Lula y Dilma. Y según el Foro Brasileño de Seguridad Pública cada 11 minutos una mujer es violada en ese país. La Ley María da Penha sancionada en 2006 no pudo frenar la violencia: nunca contó con el presupuesto ni los recursos necesarios.
Las obreras, las maestras, las estudiantes, las amas de casa, se rebelan y junto a sus compañeros, rechazan a los gobiernos que las ajustan, que las violentan, que las hacen morir, que vacían sus cacerolas y dejan a sus hijos desamparados. Rompen con ellos, aunque en algún momento los hayan considerado “su gobierno” y para castigarlos votan, a veces, por opciones neoliberales clásicas.
Entonces, incapaces de reconocer el fracaso de su modelo de “crecimiento con inclusión social”, que no ha tocado un centavo a las multinacionales ni al imperialismo, el kirchnerismo, el PT, los chavistas – lamentablemente avalados por sectores que se reivindican trotskistas- hablan de ofensiva política reaccionaria contra los gobiernos “progresistas” del continente.

No habrá liberación femenina sin cambios de fondo

El PSTU y la LIT, por el contrario, apostamos al paso adelante que están dando la clase obrera y los sectores populares del continente, con las mujeres en primera línea de combate.
Es necesario hacer converger las distintas expresiones de #NiUnaMenos en una sola voz continental, integrar estos reclamos a las huelgas, movilizaciones y distintas expresiones de lucha de toda la clase obrera.
Debemos lograr la mayor unidad posible en la acción para derrotar a los ajustadores, sean los Macri, Temer o Peña Nieto en México, o los que se dicen “progresistas” como Maduro, Correa o Evo Morales.
Esas peleas deben dirigirse a la conquista de una Segunda y Definitiva Independencia, hacia una revolución que rompa las cadenas imperialistas, que deje de pagar las deudas externas, que extirpe las causas de toda discriminación y explotación, que instale a la clase obrera en el gobierno.
Ése es un objetivo que se propone el programa socialista por el que luchamos, en el que confiamos como única garantía de lograr la liberación de la mujer. Sabemos que es necesario organizarnos, que no podremos lograrlo si no lo hacemos, y por eso construimos el PSTU y la LIT. Te invitamos a construirlos juntos.

Notas Complementarias:

1) https://www.pstu.com.ar/justicia-para-karen-arias/

2) https://www.pstu.com.ar/justicia-x-paula/

3) https://www.pstu.com.ar/un-ano-sin-mari-saldano/

4) https://www.pstu.com.ar/mujeres-al-pie-de-la-maquina/

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Escrito por Bettina Balmonti y María Magdalena

9 junio, 2016

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