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¡UNA NUEVA DIRECCIÓN PARA LEGALIZAR EL ABORTO YA!

¡UNA NUEVA DIRECCIÓN PARA LEGALIZAR EL ABORTO YA!

El próximo lunes 28 es el Día de la Despenalización y Legalización del Aborto en América Latina y el Caribe. Seguramente en un mundo trastocado por la pandemia del Covid 19 no haya enormes movilizaciones como veríamos en otros momentos. Sucederá así en parte, por los cuidados que esta pandemia nos obliga a tener. Pero no solo por eso, como desarrollaremos más adelante.

 A pesar de que todos los gobiernos nos quieren hacer pensar que lo peor ya pasó, para las mujeres de los sectores populares, lo peor aún transcurre: la falta de viviendas dignas y empleo, una salud totalmente colapsada, violaciones y más femicidios, la imposibilidad de acceder a la ILE* y entonces, cada vez más niñas madres, y por supuesto, abortos clandestinos sin cifras oficiales, ni de su realización ni de las vidas que se lleva.

El informe sobre derechos sexuales y reproductivos en Argentina elaborado por Human Rights Watch, afirma que “legalizar el aborto es más urgente que nunca[1]. Pero a pesar del reclamo internacional, el gobierno de Alberto Fernández sigue aplazando el envío al Congreso del proyecto de ley para legalizar el aborto.

¿Confianza ciega a cambio de qué?

Ante esto, ninguna de las organizaciones de mujeres que se dicen representantes de la Marea Verde desatada en 2018 ha levantado la voz. Apenas una tibia queja de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito (quien tiene una pata puesta dentro del Gobierno a través de Estela Díaz, la Ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de Buenos Aires), haciendo notar que “para que una nueva sociedad sin violencias sea posible debe ser con aborto legal, seguro y gratuito. Perseguir y criminalizar a quienes decidimos sobre nuestros cuerpos-territorios y proyectos de vida es una forma de violencia por motivo de género ejercida desde la sociedad, el Estado y sus instituciones[2] Esto no les impide seguir consensuando y apoyando el proyecto aún desconocido del Gobierno, y lentamente ir bajando sus propias banderas, las cuales levantaban hacía más de 25 años.

Por su parte, la colectiva Ni una Menos hace mucho tiempo que no reclama nada, pero sí nos llama a confiar casi ciegamente en este Gobierno y sus políticas sobre las mujeres.  A pesar de las terribles condiciones de vida de vastos sectores hoy asolados por la crisis económica combinada con la falta de respuestas de fondo del Gobierno, ni una acción han llamado desde el 8M, donde claramente se movilizaron apoyando la gestión de Alberto Fernández, en vez de copar las calles exigiendo que se cumpliera lo prometido.

No hay otra explicación ante su inacción que, otra vez y al igual que la Campaña, su incorporación al Gobierno a través de diputadas como Dora Barrancos, o al Ministerio de Mujeres con Gómez Alcorta. Las medidas “culturales” tipo conversatorios, placas en redes sociales o las notas de repudio en casos de femicidios no están a la altura de la tragedia de las mujeres pobres en la Argentina. Y mucho más atrás están sus débiles recordatorios sobre que en algún momento, el aborto será ley. Apenas una proclama para un futuro desconocido.

Tal como afirmábamos desde estas páginas algunos números atrás, ´Mujeres como Barrancos, Peker o Galmarini pelean por lugares de poder en un sistema machista, pero su “empoderamiento” solo está al servicio de seguir sosteniendo un sistema cruel e injusto, que funciona a costa del sudor de les trabajadores, y de las desgracias de millones de mujeres en todo el mundo´[3]. Un sistema que hoy en Argentina se sostiene gracias a la incorporación de todas las direcciones sociales, sindicales y del movimiento de mujeres a la mesa del Pacto Social con el Gobierno de Fernández y las patronales, y contra el pueblo pobre.

La confianza ciega en el Gobierno de Fernández lleva al Ni una Menos a alejarse de las necesidades de las mujeres que en los barrios luchan por sobrevivir. De las madres de Guernica que ocupan tierras empujadas por la necesidad de defender a sus familias, o de las obreras de Felfort que pelean contra la patronal esclavista que las obliga a contagiarse de Covid, solo para mantener sus propias ganancias. No hay talleres ni conversatorios feministas que solucionen estos graves problemas, o que le salven la vida a las miles de mujeres que hoy no pueden esperar ni un minuto más la legalización del aborto, porque su vida o las de sus hijas se les va en eso, segundo a segundo.

La izquierda feminista: la “sororidad” no es salida

Por su parte, las organizaciones de mujeres de izquierda, fundamentalmente el FIT U, siguen levantando la consigna “Nuestro proyecto es el de la Campaña” y llamando a confiar en un proyecto de ley totalmente insuficiente y que no se sabe cómo ni con que presupuesto podría aplicarse. Un proyecto consensuado con sectores que representan intereses patronales, tal como quedó plasmado en la vergonzosa foto de 2018 de las diputadas de izquierda junto a dirigentes del PRO.  Las “feministas de izquierda” llaman a movilizarse, claro, pero con la mira puesta en lograr más diputados y cobrar fuerza dentro de esa cueva de bandidos que es el Parlamento, con amplia mayoría burguesa y patronal, y para seguir defendiendo la unidad del movimiento de mujeres detrás de un proyecto que claramente, no puede ser el nuestro.

Por el aborto legal ya, les trabajadores deben dirigir la pelea

Debemos poner en pie nuevas organizaciones que tomen en sus manos la tarea urgente de lograr la legalización del aborto en Argentina. De la mano de las mujeres que se organizan en cada barrio alrededor de las ollas populares, o que siguen peleándosela a las patronales para no contagiarse de Covid al pie de la máquina, o de quienes en cada escuela luchamos por y con las más jóvenes. Y con todas ellas a la cabeza, lograr que nuestros compañeros trabajadores también tomen esta pelea en sus manos junto a nosotras.

Claro que caminamos en esta lucha de manera unificada con quienes quieran darla, pero necesitamos hacerlo detrás de un programa que levante las necesidades urgentes de las trabajadoras, las mujeres pobres de cada barrio y las luchadoras, y que solo lograremos concretar con la movilización permanente y unificada en las calles.

No hay manera de poder gritar “Ni una muerta más por abortos clandestinos”, y que esta vez sea cierto, si no convertimos esa enorme marea verde en una marea trabajadora que cope las calles por nuestro derecho al aborto legal para no morir.

*Interrupcion Legal del Embarazo: cuando el mismo representa un riesgo para la salud (física y mental) o la vida de la persona gestante, o cuando el embarazo es producto de una violación.

[1] https://www.clarin.com/sociedad/aborto-legal-human-rights-watch-pidio-alberto-fernandez-envie-proyecto-congreso_0_TjTp9aHcx.html

[2] http://www.abortolegal.com.ar/clandestinidad-nunca-mas-lo-que-no-se-nombra-no-existe-aborto-legal-seguro-y-gratuito-ya/

[3] https://www.pstu.com.ar/pelear-por-un-lugar-en-el-pacto-social-para-derrotarlo/

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